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domingo, 24 de marzo de 2024

ÉTICA XV: MOORE

 


 

Kant ya se preguntó: ¿por qué las ciencias progresan y la filosofía permanece estancada?. A principios del siglo XX triunfaba el positivismo científico, es decir, que no existe conocimiento que no parta de la experiencia. En una época donde la filosofía era cada vez más oscura, inescrutable y especulativa apareció la filosofía analítica que trata de clarificar la tarea del filósofo mediante una reflexión que explique de qué estamos hablando cuando utilizamos conceptos tan vagos como el bien, el espíritu, el ser o la nada.
 
El primer filósofo analítico fue el británico George Edward Moore. Según él no hay que preguntar ¿qué es bueno? sino más bien ¿qué significa bueno?. Fijándose para ello en lo que han dicho sobre el término la mayoría de los filósofos precedentes descubre que casi todos han incurrido en un error, error que él denomina "falacia naturalista". Por ejemplo, decimos que el placer, la inteligencia o la felicidad son buenos pero si los analizamos bien, nos damos cuenta de que ninguno de esos conceptos asociados a bueno agotan en realidad el significado total de bueno. La conclusión a la que se llega con tales argumentos es que "bueno" es un atributo indefinible, pues la definición de una cosa consiste en enumerar las partes que la componen y, sin embargo, es imposible enumerar las partes que pueden componer "bueno". "Bueno", sencillamente, no tiene partes y no se puede definir. Denota una "cualidad simple e indefinible".
 
La "falacia naturalista" consiste en el hecho de identificar lo que es, un hecho, algo natural, con lo que debe ser, un valor, algo que Victoria Camps apunta, ya había sido denunciado anteriormente por Hume.
 
La salida que da Moore para producir una ética es indicar que ésta viene inspirada por la intuición. Según él, para un intuicionista, no podemos dar una definición satisfactoria de bueno pero sí podemos pensar en "el ideal" o el bien absoluto. Y aunque ciertamente es difícil, si no imposible, descubrir ese ideal, Moore lo intenta tratando de pensar qué cosas tienen un valor intrínseco o qué cosas son valiosas en virtud de ellas mismas. En el último capítulo de su libro "Principhia Ethica" indica:
 
Las cosas que deberían existir por sí mismas, los bienes mayores, son dos:
1) los goces estéticos
2) los afectos personales
Es decir, la belleza y la amistad son los bienes máximos.
 
En conclusión, para Moore, el error histórico de la ética ha consistido en tratar de decir qué es la virtud o qué es bueno, que es algo que no se puede definir dado que no se puede explicar mediante un conjunto de propiedades naturales observables. Él defiende que la intuición puede proporcionarnos el conocimiento de qué es valioso por sí mismo.
 
La filosofía analítica terminó de separar ciencia de filosofía y dejó claro que no podemos estudiar los comportamientos igual que se estudian las ciencias naturales.
 

 G.E.Moore de Ray Strachey, born Rachel Pearsall Conn Costelloe (4 June 1887 London – 16 July 1940) - https://www.npg.org.uk/collections/search/portrait/mw17626/Oliver-Strachey-GE-Moore-John-Maynard-Keynes-Baron-Keynes, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=78757550

jueves, 11 de enero de 2024

Hombre bueno, hombre malo





El hombre está sobre la superficie de la Tierra desde hace miles de años. En estos años hemos aprendido a fabricar muchas herramientas para facilitarnos la vida: se inventó el fuego, se inventó la rueda, se inventó la religión, se inventó el lenguaje, la escritura, ...


Estos primeros inventos fueron fundamentales para construir las primeras sociedades y cuando el hombre se hizo sedentario e inventó la agricultura y empezó a cultivar, a preveer las estaciones y a contar el tiempo no cabe duda de que había dado un paso de gigante hacia la civilización tal y como la conocemos hoy.


El hombre supo adaptarse a ser un animal social donde debía relacionarse con otros hombres y comprobó que los que vivieron solos y aislados eran débiles y los que se unían y colaboraban tenían éxito y triunfaban. 


Y esta colaboración entre hombres hizo necesaria una serie de normas para convivir porque no es sencillo convivir sin normas. Cuando son pocos los miembros de la comunidad más o menos se puede llevar el trabajo en común, sin muchas normas, pero según la sociedad crecía se hizo necesario promover normas para que ésta saliera adelante.


Estas normas o leyes que se implantaron no son sino el resultado de las primeras éticas que se establecieron para la convivencia de todos. Unas normas básicas para que todos pudieran vivir y respetarse entre ellos.


Así surgieron los mandamientos en las religiones o simplemente las normas de los hombres virtuosos en sociedades como la griega, una de las primeras democracias (algunos afirman que fueron los inventores) que hubo a gran escala en nuestro planeta y el origen de la civilización occidental.


Estas normas o ética fueron desarrollándose con el tiempo, mejorando, a veces empeorando y siguieron un desarrollo diferente en diferentes zonas del planeta para llegar al punto actual donde la globalización nos impulsa a buscar unas normas comunes para todos, lo que no siempre es fácil porque cada región se ha desarrollado de una forma y tiene unas costumbres y donde en un sitio algo es virtuoso en otro no lo es. 

No obstante, no cabe duda de que nuestro objetivo como seres humanos es establecer unas normas universales que todos puedan considerar que son buenas aunque difícil es saber cuando algo es bueno o no, cuando algo es justo o no, cuando algo es virtuoso o no. Muchos años han dedicado muchos filósofos y pensadores en la búsqueda de lo que es ser bueno o ser malo y difícilmente voy a resolverlo aquí en unos minutos pero quiero hacer un recorrido muy escueto sobre todo lo que se ha ido pensando a lo largo de la historia.

Partiendo del libro de Victoria Camps "Breve historia de la ética" tengo intención de exponer en el blog una mirada sobre la evolución de la ética en el mundo occidental desde Grecia hasta nuestros días. La motivación de hacerlo creo que parte de la necesidad que ha surgido estos días de plantear una ética a aplicar en la Inteligencia Artificial.

 


 

Sí creo importante señalar que si el planteamiento es buscar unas normas éticas para todos sería bueno tomar en consideración las éticas que ha habido (y aún hay) en otras partes del mundo.



jueves, 6 de enero de 2022

¿Cinco Sentidos? (y 2)

 Bueno veamos cuales son esos "sentidos adicionales".

 

6. Detección de la temperatura: FRIO/CALIENTE

 




Cuando tocamos una superficie muy caliente apartamos inmediatamente la mano. Nuestra piel ha detectado una temperatura muy elevada y ha enviado una señal al cerebro que ha ordenado retirar la mano. ¿Pero esto no es el tacto? No lo es.

Es otro sentido de la piel que no tiene que ver con la presión debida a la impenetrabilidad de la materia. Nuestro cuerpo está preparado para detectar cosas frías y calientes, un sensor que nos indica la temperatura de las cosas que además no requiere el contacto de la piel, solo con acercarnos el aire alrededor ya nos proporciona esa sensación. Con una “cámara térmica” podríamos apreciar esas temperaturas que no podemos apreciar con nuestros ojos pues no están preparados para ello.

Así que la temperatura, que en el fondo es una medida de las vibraciones de las partículas internas de la materia, la detectamos mediante sensores en la piel que nos dicen frio o caliente y es muy útil por ejemplo para evitar quemaduras o la exposición a temperaturas extremas que podrían afectar a nuestra salud.


7. Detección de la suavidad: ÁSPERO/SUAVE



La suavidad es otro sentido que identifico. Podría asimilarse al tacto, de hecho la impenetrabilidad de la materia también podría decirse que es lo que produce esa sensación pero no es una descripción de la forma de los objetos.

Esta sensación nos indica si un cuerpo sólido es suave o áspero. Sí podría decirse que es una variante del tacto o un aspecto diferente del mismo sentido. A diferencia del tacto que nos da una señal de duro/blando y de la forma de un objeto, para este aspecto es necesario cambiar la forma de obtener la información. No presionamos sino que “frotamos” suavemente la superficie para detectar su resultado.

La utilidad de este sentido es más difícil de encontrar. En general las superficies suaves siempre nos han parecido más agradables quizá porque las ásperas pueden acabar dañando nuestra piel.


8. Detección de la humedad: SECO/MOJADO



Cuando recojo la ropa del tendedero la “toco” para ver si está ya seca. Otro sentido de nuestra piel pero que no es ninguno de los mencionados es un sensor de humedad. Toco la ropa y sé si está más o menos húmeda.

La humedad es un indicador de la cantidad de agua que impregna algún objeto y con ese sensor podemos detectar si algo está seco o mojado. Como el resto de los sentidos es una interpretación piel/cerebro de un aspecto de la realidad y que parte de los sensores de la piel y termina con una señal en el cerebro.

También es complicado saber la utilidad de este sentido, el agua es esencial para la vida, detectar humedad puede servir para encontrar agua. También identificar que algo está mojado puede servir para que sepamos que va a ser necesario poner más atención para evitar que se nos “escurra”.


9. El DOLOR



Finalmente hay un “interfaz” con nuestro mundo, en muchas ocasiones asociado con otros sentidos, sobre todo el tacto y la temperatura. Se trata del dolor. Podemos sentir “dolor” en un cuarto a oscuras, silencioso, sin oler ni saborear nada. Sin tocar nada. Es una sensación más que llega a nuestro cerebro y normalmente indicadora de que algo no va bien.


Si fabricáramos un robot y quisiéramos dotarlo de las sensaciones que tiene un ser humano, necesitaríamos estas 9 interfaces (quizá el dolor sería un sistema interno de evaluación del estado general del robot). 

 
Es importante señalar que hay más cosas en la realidad que nos rodea que no podemos detectar con nuestros sentidos. La radiación y en general todas las ondas electromagnéticas fuera del espectro visible, los neutrinos, la materia oscura, la antimateria, las ondas sonoras fuera del espacio audible (que varía en cada persona y con la edad) y a saber qué otras cosas nos rodean y no conocemos.

 

ThermometerLowTemp.HitomiAkane, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons
Gato (CC BY-NC-SA 3.0) http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/web/ Fotógrafo: Davide Suraci
Huellas en un suelo seco y Suelo mojado (CC BY-NC-SA 3.0) http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/web/
Youth Extracting a Thorn from His Foot (Marco Dente), G2565. Harvard Art Museums collections online. Https://hvrd.art/o/278385. 

domingo, 29 de octubre de 2017

Filosofía



Esta vez elegí un libro de Bertrand Rusell (1872-1970) Premio Nobel de Literatura y uno de los grandes pensadores del siglo XX.

En sus ensayos sobre filosofía, trata de promover su estudio, empezando por una definición moderna: “Filosofía” significa “amor a la sabiduría”, es lo que los hombres deben adquirir si se quiere que los nuevos poderes inventados por los técnicos y entregados por ellos a los hombres y mujeres corrientes para que los manejen, no precipiten a la humanidad a un espantoso cataclismo. Una definición acorde con la época en que estaba reciente el descubrimiento de la bomba atómica.

En su ensayo señala que la filosofía clásica tenía dos objetivos distintos:
  • Comprender el mundo que nos rodea.
  • Comprender cual es la mejor forma posible de vida.
Así, la filosofía ha estado toda la historia muy ligada a la religión y luego a la ciencia, de hecho la ciencia poco a poco ha ido comiéndole contenidos a la filosofía, cosas que se consideraban teorías filosóficas fueron posteriormente encuadradas dentro del ámbito de la ciencia a medida que esas teorías han podido ir poniéndose a prueba y han podido ir verificándose. 
Pese a ello, aún hoy hay muchas preguntas que podemos hacernos y que la ciencia aún no explica como: ¿Sobrevivimos a la muerte de algún modo?¿Tiene el universo algún propósito? Y si lo tiene, ¿es importante la vida tal y como la conocemos en ese propósito? Estas y otras preguntas quedan aún por resolver.

Los avances científicos y tecnológicos del mundo moderno hacen necesario adiestrar a una gran cantidad de personas de forma muy especializada pero no debemos olvidar que debemos estudiar también cómo utilizar nuestro dominio sobre las fuerzas de la naturaleza para mejorar la vida y la felicidad de las personas, para asegurarnos de que el planeta no es devastado. Es necesaria una amplia investigación de la vida humana, en el pasado como en el presente y una apreciación de las fuentes de desdicha o satisfacción tal como aparecen en la historia. De eso se encarga la filosofía y no debemos excluirla de los planes de estudio.

 
En su ensayo “Filosofía y política” hace un desarrollo de las 3 grandes corrientes filosóficas desde el pasado. Plantea 2 extremos que debemos evitar:

Por un lago están los “escépticos” como Protágoras o Hume que plantean que nada es seguro y nada puede demostrarse por lo que no hay nada en lo que creer. 

Frente a ellos están los “dogmáticos” como Hegel o Platón que defendían la idea de las verdades absolutas e indiscutibles. 

En el medio quedan los “empiristas” como Demócrito o Locke que establecen que existe incertidumbre en nuestro conocimiento pero no hasta el extremo de no creer en nada como los escépticos sino que debemos aceptar que podemos estar equivocados y debemos tener en cuenta esa posibilidad pero debemos ir aceptando las explicaciones que parecen más realistas en cada momento.

Los sistemas dogmáticos aplicados en política han llevado a regímenes oligárquicos donde la autoridad marca lo que se debe pensar como verdades absolutas e indiscutibles que llevan como consecuencia la persecución de los que no piensan como marca la oligarquía dominante, el odio sistemático al resto, no hay cabida a la discusión y casi siempre acaba degenerando en conflictos y guerras.