viernes, 2 de febrero de 2018

Libertad






¿Qué es la libertad? Si entramos al diccionario de la RAE veremos que tiene muchas acepciones siendo las más destacadas:


Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

Es decir, libertad en cuanto a libre albedrío.

Estado o condición de quien no es esclavo.
Estado de quien no está preso.

Estas dos son como contraposición a la esclavitud o a la prisión. Hay muchas otras, de hecho es una palabra con muchos significados distintos según el contexto. Me voy a centrar en dos especialmente:

En los sistemas democráticos, derecho de valor superior que asegura la libre determinación de las personas.
Condición de las personas no obligadas por su estado al cumplimiento de ciertos deberes. 
 
Y es que no cabe duda de que la libertad como algo opuesto a la esclavitud o algo opuesto a la prisión es algo bueno y deseable, sin lugar a dudas.

En cambio, si entramos en las otras acepciones la cosa ya empieza a dar más que pensar. Por ejemplo, en la primera de las acepciones, podría argumentarse que es algo imposible si existiera “el destino” por no hablar de la frase más asociada a la palabra libertad: “La libertad de cada uno acaba donde empieza la de los demás”.

Partiendo de que no creo en el destino y que efectivamente considero a cada uno responsable de sus actos me voy a centrar en las últimas dos acepciones.

¿Puede o debe el estado obligar a sus ciudadanos a cumplir ciertos deberes?¿Hasta donde? En la respuesta a esta pregunta se encierra en gran medida la respuesta a los distintos sistemas políticos y formas de organización que ha tenido la humanidad.

Aunque sería interesante, no voy a realizar un paseo por los distintos sistemas políticos que han organizado nuestra vidas a lo largo de la historia, voy a intentar centrarme en línea con mis últimas entradas del blog en nuestro sistema: la democracia. ¿Donde empieza y acaba la libertad del individuo en democracia?¿Hasta donde debe intervenir el estado?

Hay un grupo importante de personas que opinan que la libertad debe ser lo más amplia posible y el estado debe reducirse al mínimo, dedicándose solo a mantener la ley y el orden y garantizar el cumplimiento de los contratos. Así deberían reducirse drásticamente los impuestos, dejando libertad de movimiento a las empresas y a las personas.

En la entrada sobre “Democracia” señalaba las palabras de Bertrand Russell sobre la libertad personal:

Debe existir una esfera dentro de la cual las acciones de un hombre no pueden estar sujetas a la fiscalización gubernamental, incluyendo la libertad de palabra, la libertad de prensa y la libertad religiosa. 
 
No hay duda, palabra, prensa y religión deben estas abiertas a los individuos aunque ya podemos introducir matices, como decir que no debemos atacar a otras personas gracias a esa libertad por ejemplo mediante insultos (palabra), difamaciones (prensa) o mediante atentados en nombre de la religión.


Centrándonos en el aspecto económico, podríamos empezar recordando a Adam Smith, que defendía el libre comercio como el medio más idóneo para la economía, afirmando que las contradicciones engendradas por las leyes del mercado serían corregidas por lo que él denominó la "mano invisible" del sistema que en pocas palabras establecía que la libre competencia perfecta (sin intromisión del estado) permitía un beneficio de todas las partes y un crecimiento económico justo y constante.

Así muchos líderes internacionales como el líder conservador británico, David Cameron, han declarado que:

Los mercados libres son la mejor fuerza imaginable para producir riqueza y felicidad humanas

En base a ello promovieron políticas que acabaron con el monopolio estatal de los servicios públicos en Reino Unido y de forma similar se ha ido realizando en el resto de Europa.

Pero ¿realmente no necesitan al estado estas empresas y estos mercados?

Podemos señalar en primer lugar, el papel del estado como garante de la propiedad privada gracias a la policía y el sistema legal, protegiendo locales y la producción de las empresas, pero también mediante leyes de patentes que impiden el robo de las ideas y de la marca y la propiedad intelectual de las mismas.

También se benefician las empresas con la inversión en investigación y desarrollo del estado. Toda la investigación realizada en los organismos públicos de investigación y en las universidades acaba revertiendo en innovaciones para las empresas del país.

Otro beneficio para las empresas son todas las infraestructuras que realiza el estado, las redes de carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos facilitan el comercio, los suministros o incluso el acceso de la mano de obra a los puestos de trabajo de las empresas.

Otro importante capítulo que no sale habitualmente en los titulares de los periódicos salvo casos flagrantes son los distintos tipo de subsidios que se dan a las empresas a veces en forma de reducciones fiscales y otras en forma de rescates como las autopistas o los bancos españoles. ¿No deberían ser responsables los accionistas de las empresas de las quiebras de las mismas? ¿Por qué sí pueden recoger los dividendos cuando van bien pero no pueden perder el valor de sus acciones cuando van mal? ¿Es porque son empresas estratégicas?. Y si es así ¿no sería mejor que dichas empresas estratégicas permanecieran en manos del estado?

Llegamos a la situación absurda de que el riesgo recae en el contribuyente, mientras que los beneficios se privatizan.

El fin de las empresas es obtener beneficios, no deben ponerse en sus manos los servicios públicos cuyo fin debe ser dar un buen servicio al ciudadano. Y cuando hablo de servicios públicos me refiero a la sanidad, la educación, los servicios sociales, la seguridad social, el sistema judicial, la policía, la defensa, el transporte y también el suministro de energía, agua, la vivienda social o las comunicaciones.

Existen multitud de ejemplos que han demostrado que la privatización de algunos de estos servicios no solo no los han mejorado sino que además han costado más caros que antes de ser privatizados.

Y es que vivimos en una sociedad donde todos tenemos cabida y nadie debe quedar en las cunetas, aunque es cierto que como decía Margaret Thatcher:

No sé de nadie que haya llegado a lo más alto sin trabajar duro. Esa es la receta. No siempre te llevará a lo más alto, pero debería acercarte bastante

Hay que fomentar el trabajo y el esfuerzo pero no podemos dejar a merced del libre mercado y de las ansias de riqueza de las empresas nuestra economía. Thatcher también dijo:

Cada regulación es una restricción de la libertad; cada regulación tiene un coste
 
El meollo del tema es hacer las regulaciones adecuadas, cosa harto difícil pues es como una balanza donde un peso un poco superior en uno de los lados puede producir abusos de los que reciben ayudas, un peso en el otro dejar personas desprotegidas. 

Si algo hemos demostrado los seres humanos es que tenemos imaginación para saltarnos las reglas para nuestro interés, de ahí, que sea fundamental un cambio cultural donde lo importante no sea la regulación sino la buena intención de todos en que se lleve a cabo de forma justa. Casi suena utópico, pero no lo veo imposible.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Democracia



En su ensayo “Ideas que han ayudado a la humanidad”, entre otras, Bertrand Russell defiende la democracia:
“Soy firme creyente en el gobierno democrático representativo como la mejor forma para los que poseen la tolerancia y el autodominio necesarios para hacerlo operativo.”
Pero también señala:
“Sus defensores cometen un error si suponen que puede ser introducido de inmediato en países donde el ciudadano medio ha carecido hasta ahora de todo adiestramiento en el toma y daca que esa forma de gobierno requiere.”
Para que para que en un país haya democracia, no basta con convocar unas elecciones y esperar que todos acaten la mayoría. La democracia va unida a la tolerancia, al respeto al que piensa diferente y hay que enseñarla en las escuelas. Por tanto, instaurar democracia en países donde el odio y la violencia están al orden del día, no solo es difícil sino que puede abocar a peores resultados que un régimen dictatorial.

Se me ocurre que una opción en tales casos, podría ser establecer un gobierno provisional de la ONU, apoyado por fuerzas especiales y con un desarme de la población. Así durante un periodo de al menos 10 años, centrando los esfuerzos en educar, unir y enseñar a la población a ser tolerante. Solo si se consigue un periodo suficientemente largo de no violencia y de tolerancia, podría entonces convocarse una elecciones y dejar al país a su libre albedrío.

Otras dos buenas ideas políticas que Bertrand Russell comenta en su ensayo son las ideas de ley y gobierno. Comenta que podría existir un gobierno sin ley pero no podría existir ley sin un gobierno que asegure que la esta se cumple. Por supuesto hay y ha habido malos gobiernos, de hecho ha sido lo habitual a lo largo de la historia:
“La historia demuestra que cualquier grupo de hombres a quienes se confía poder sobre otro grupo abusará de dicho poder si puede hacerlo con impunidad.”
Gracias a la democracia, ese poder resulta temporal y depende de la aprobación periódica del pueblo impidiendo los peores abusos de poder. La ley y la democracia ponen límites a los excesos del gobierno.

Además de Ley y Gobierno son necesarias más ideas para que la humanidad tenga éxito en materia de organización social como la libertad personal que plantea compuesta de dos partes:
  • Un hombre no puede ser castigado a no ser por un correcto proceso legal.
  • Debe existir una esfera dentro de la cual las acciones de un hombre no pueden estar sujetas a la fiscalización gubernamental, incluyendo la libertad de palabra, la libertad de prensa y la libertad religiosa.

Bertrand Russell defiende un gobierno internacional que respete las leyes y la libertad personal de cada individuo tal y como se ha expuesto. Admite que es arriesgado y que inicialmente podría resultar en un proyecto fallido, pero la alternativa dado el nivel tecnológico que ha alcanzado el hombre serían las guerras y una involución en el progreso de la humanidad.
“Un gobierno internacional si tiene éxito llevaría a la humanidad a una era de felicidad y bienestar como jamás se ha soñado, aboliendo la pobreza en todo el mundo sin exigir más de 4 ó 5 horas diarias de labor productiva y donde las enfermedades se reducirán aun más. El tiempo libre conseguido gracias a la organización y la ciencia podrá dedicarse al goce puro pero también podrá dedicarse al arte y a la investigación científica. De la sabiduría colectiva que demostremos durante los próximos 20 años depende que la humanidad quede sumida en un desastre o que alcance un nuevo nivel de dicha, seguridad, bienestar e inteligencia.”
Esto decía Bertrand Russell en 1945 cuando dos países parecían dominar el mundo. Tenían armas nucleares y potentes economías. Eran EE.UU. y la URSS. Hoy en día el mundo ha cambiado bastante y parece que EE.UU. es el país hegemónico con una potente economía y sobre todo con una potente fuerza militar que le convierte de hecho en el sheriff del mundo y que le permite el lujo de decidir que no apoya medidas contra el cambio climático que apoyan casi todos los países del globo o le permite tener el derecho de vetar decisiones de la ONU (aunque hay que admitir que estas dos cosas no son exclusivas de este país).

20 años decía Rusell, pero 70 años después seguimos en realidad en la misma encrucijada. Sigue habiendo hambre, pobreza y guerras en el mundo. Las desigualdades sociales aunque durante algún tiempo parecieron reducirse sobre todo en occidente, de nuevo parecen crecer. El mundo ha cambiado mucho desde entonces pero el riesgo de desastre todavía está latente. Rusell no lo menciona, entonces no era un problema tan manifiesto, pero los recursos de la Tierra se están agotando, la contaminación, la falta de agua dulce planean sobre nosotros como amenazas que si no hacemos nada acabarán por afectarnos. Es necesario un gobierno mundial que tome decisiones importantes para acabar con estos problemas pero sobre todo para acabar con la desigualdad del mundo. Un gobierno al servicio de las personas y no al servicio de las grandes empresas ni al servicio de los mercados. Un gobierno para un mundo sin fronteras donde todos los niños tengan las mismas oportunidades de desarrollarse y de triunfar en la vida sin importar donde nacieron. Y donde los derechos humanos estén garantizados sin importar país, raza o religión.

domingo, 29 de octubre de 2017

Filosofía



Esta vez elegí un libro de Bertrand Rusell (1872-1970) Premio Nobel de Literatura y uno de los grandes pensadores del siglo XX.

En sus ensayos sobre filosofía, trata de promover su estudio, empezando por una definición moderna: “Filosofía” significa “amor a la sabiduría”, es lo que los hombres deben adquirir si se quiere que los nuevos poderes inventados por los técnicos y entregados por ellos a los hombres y mujeres corrientes para que los manejen, no precipiten a la humanidad a un espantoso cataclismo. Una definición acorde con la época en que estaba reciente el descubrimiento de la bomba atómica.

En su ensayo señala que la filosofía clásica tenía dos objetivos distintos:
  • Comprender el mundo que nos rodea.
  • Comprender cual es la mejor forma posible de vida.
Así, la filosofía ha estado toda la historia muy ligada a la religión y luego a la ciencia, de hecho la ciencia poco a poco ha ido comiéndole contenidos a la filosofía, cosas que se consideraban teorías filosóficas fueron posteriormente encuadradas dentro del ámbito de la ciencia a medida que esas teorías han podido ir poniéndose a prueba y han podido ir verificándose. 
Pese a ello, aún hoy hay muchas preguntas que podemos hacernos y que la ciencia aún no explica como: ¿Sobrevivimos a la muerte de algún modo?¿Tiene el universo algún propósito? Y si lo tiene, ¿es importante la vida tal y como la conocemos en ese propósito? Estas y otras preguntas quedan aún por resolver.

Los avances científicos y tecnológicos del mundo moderno hacen necesario adiestrar a una gran cantidad de personas de forma muy especializada pero no debemos olvidar que debemos estudiar también cómo utilizar nuestro dominio sobre las fuerzas de la naturaleza para mejorar la vida y la felicidad de las personas, para asegurarnos de que el planeta no es devastado. Es necesaria una amplia investigación de la vida humana, en el pasado como en el presente y una apreciación de las fuentes de desdicha o satisfacción tal como aparecen en la historia. De eso se encarga la filosofía y no debemos excluirla de los planes de estudio.

 
En su ensayo “Filosofía y política” hace un desarrollo de las 3 grandes corrientes filosóficas desde el pasado. Plantea 2 extremos que debemos evitar:

Por un lago están los “escépticos” como Protágoras o Hume que plantean que nada es seguro y nada puede demostrarse por lo que no hay nada en lo que creer. 

Frente a ellos están los “dogmáticos” como Hegel o Platón que defendían la idea de las verdades absolutas e indiscutibles. 

En el medio quedan los “empiristas” como Demócrito o Locke que establecen que existe incertidumbre en nuestro conocimiento pero no hasta el extremo de no creer en nada como los escépticos sino que debemos aceptar que podemos estar equivocados y debemos tener en cuenta esa posibilidad pero debemos ir aceptando las explicaciones que parecen más realistas en cada momento.

Los sistemas dogmáticos aplicados en política han llevado a regímenes oligárquicos donde la autoridad marca lo que se debe pensar como verdades absolutas e indiscutibles que llevan como consecuencia la persecución de los que no piensan como marca la oligarquía dominante, el odio sistemático al resto, no hay cabida a la discusión y casi siempre acaba degenerando en conflictos y guerras.

domingo, 2 de abril de 2017

El mito del Libre Mercado y el Libre Comercio


En esta ocasión el libro que ha pasado por mis manos es “Economía para el 99% de la población” del surcoreano Ha-Joon Chang. En el capítulo 3 nos comenta:

Existe la creencia de que el auge del capitalismo en Europa y en EE.UU. en el siglo XIX fue gracias al libre comercio y es falso.
Gran Bretaña cuna de la revolución industrial y de los inicios del capitalismo fue realmente una pionera del proteccionismo. Ya en el siglo XV la intervención gubernamental británica impuso altos aranceles a las importaciones de la industria lanera holandesa para proteger la industria nacional.
Más tarde, en 1721, Robert Walpole primer ministro británico, se encargó de proteger las industrias estratégicas hasta el punto de que en 1860, el Reino Unido tenía el 20% de la producción mundial con solo el 2,5% de la población. Comparandolo con hoy, China tiene el 19% de la producción con el 15% de la población.
De forma similar, en EE.UU., Hamilton poco después de la declaración de independencia, protegió la industria local (1791) mediante aranceles, subvenciones e inversiones públicas en infraestructuras con el “argumento de la industria naciente” de cara a proteger el país de productos más baratos y de más calidad procedentes del exterior. Desde 1830 hasta la segunda guerra mundial, EE.UU. tuvo los aranceles más altos del mundo, mayores incluso que los de los estados europeos.
También las intervenciones militares propagaron el libre comercio “a la fuerza” con los estados de Sudamérica (1810 a 1880 aprox.) o con China tras la guerra el Opio (1842, Tratado de Nankín) y de forma similar con el imperio otomano, Persia, Siam y Japón (1820-1850) lo que llevó en estos países a crecimientos negativos de la renta per cápita.

Por tanto los acuerdos comerciales que eliminan aranceles parece que solo tienen sentido en condiciones de igualdad. Solo en estos casos es donde se ha observado que dichos acuerdos acaban revertiendo en beneficios para ambas partes.


Imagen: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Ha-Joon_Chang_profile.jpg Creative Commons Genérica de Atribución/Compartir-Igual 3.0

domingo, 29 de enero de 2017

La inhumana tecnología o el poder del código

En un viaje reciente al reservar por internet el hotel pude observar como una oferta que aparecía al solicitar una habitación doble, no aparecía si solicitaba 2 habitaciones dobles. ¿Era un problema de la web (del código) o realmente se pretendía realizar así la oferta? (podría ser por ejemplo que no se quería fidelizar grupos o familias). Finalmente realicé 2 reservas a mi nombre de 1 habitación y en ambas pude aprovechar la oferta (como inconveniente las habitaciones estuvieron cerca pero no continuas).

En otra ocasión solicité en una oficina de registro cierto trámite y el funcionario que me atendió me dijo que no podía realizarlo, no por falta de habilitación, o porque fuera ilegal. La escusa esgrimira era "el programa no me deja meterlo".

Anécdotas como éstas me traen a la mente el capítulo 7 de libro de Lawrence Lessig donde de una forma muy inteligente establece las reglas que regulan el comportamiento humano. Señala 4 restricciones que hacen que la gente se comporte de una u otra forma:



  • La Ley: Si una ley nos obliga o prohibe cierto proceder la gente obedece la ley para evitar multas, cárcel o incluso la muerte.
  • Las Normas Morales: Hay ciertas leyes no escritas o ciertas costumbres que además suelen variar muchas veces de un lugar a otro que contradecirlas puede ser más o menos grave.
  • La Arquitectura: Lo que es imposible no se puede hacer. Aquí también dependemos de como por ejemplo las administraciones diseñan algo para que no se pueda incumplir. Puede prohibirse circular con coche por una calle (señal de tráfico =  Ley) o impedirse (mediante vallas atravesadas = Arquitectura).
  • El Mercado: Lo que es caro no puedo pagarlo.

¿Donde entra el código? Claramente en la tercera restricción. Si un programa se diseña o se implementa de forma que una opción no sea posible, no podremos ejecutar dicha opción por mucho que sea legal, de costumbre común o barata.



Es sobre este aspecto, el código sobre el que quería reflexionar. Surge como otro factor más impersonal sobre el que excusarse para realizar algo que a veces no es justo. Igual que el famoso pasaje de las uvas de la ira  de la película de John Ford (que adapta la novela homónima de John Steinbeck):

- Yo no puedo hacer nada, cumplo órdenes; me mandaron a deciros que estáis desahuciados.
- ¿Quiere decir que me echan de mi tierra?
- No hay que enfadarse conmigo, yo no tengo la culpa.
- ¿Pues quién la tiene?
- Ya sabes que el dueño de la tierra es la compañía Shawny Land.
- Pero tendrán un presidente; alguien que sepa para qué sirve un rifle.
- Pero, hijo, ellos no tienen la culpa. El banco les dice lo que tienen que hacer.
- Muy bien, ¿dónde está el banco?
- En Tulsa, pero allí no vas a resolver nada; allí sólo está el apoderado. El pobre sólo trata de cumplir las órdenes de Nueva York.
- Entonces, ¿a quién matamos?
- La verdad, no lo sé. Si lo supiera te lo diría; yo no sé quién es el culpable.
- No pienso marcharme de aquí señor, no hay nadie en el mundo que pueda echarme de mi tierra. Mi abuelo la trabajó durante 70 años. Mi padre nació aquí. Todos nacimos aquí. Y algunos murieron aquí.
Tras la crisis del 29 millares de granjeros tuvieron que emigrar a California sin que nadie fuera responsable de aquella crisis, de que perdieran sus tierras.

Tenemos que evitar que el código sirva como excusa para  que se produzcan situaciones injustas en el futuro, que las decisiones técnicas supongan resultados inhumanos. No podemos permitir que las máquinas tomen decisiones sobre aspectos donde es necesario una flexibilidad que solo un humano puede tener.


Imagen: https://en.wikipedia.org/wiki/File:Wrathposters141.jpg

domingo, 27 de noviembre de 2016

La Sociedad del Futuro

Ningún comentario a la entrada anterior, bueno voy a buscar yo mismo las respuestas.


El hombre a lo largo de la historia ha ido expandiéndose por toda la superficie del planeta y quizá algún día la ciencia y la tecnología nos permita colonizar otros planetas pero hasta entonces solo temos un planeta y debemos aprender a cuidarlo para que sea el hogar de las futuras generaciones. Para ello no cabe duda de que debemos aprender a convivir en él las diferentes civilizaciones que lo poblamos pues solo manteniendo la paz y la concordia entre los seres humanos podemos plantearnos en serio un objetivo global como es construir un mundo sostenible.
Para conseguir esto las necesidades básicas de toda la población mundial deberían estar aseguradas. Esto quiere decir que habrá que desterrar definitivamente palabras como el odio, el terror, la corrupción, el hambre o la injusticia.



La declaración universal de los derechos humanos es una buena base de lo que debe ser, como indica en su preámbulo, "la familia humana". En particular el artículo 25 indica:
"Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad."
Y el artículo 23 establece:
"Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo."
Aquí el trabajo se establece como un derecho y no como una obligación. Si las necesidades básicas establecidas en el artículo 25 son universales podría haber gente que decidiera no trabajar.

Suponiendo que efectivamente el trabajo se quedara solo para aquellos que quieran trabajar podríamos desembocar a una sociedad de dos clases: los laborales y los ociosos.

Habría una renta básica para los ociosos y una renta "adicional" para los laborales. Esas rentas adicionales permitirían costear gastos que no fueran necesidades básicas, les permitiría disfrutar de vacaciones más caras, mejores vehículos, mejores viviendas, artículos de lujo, etc.

Realmente es un cambio muy radical a la sociedad capitalista en la que vivimos donde decimos "tanto tienes tanto eres". Vivimos en una sociedad donde el trabajo es el elemento central de nuestra economía y alrededor del cual gira toda nuestra vida. Nos formamos para conseguir un buen trabajo, dedicamos un tercio de nuestra jornada a trabajar, nuestra economía personal, nuestra "reputación", nuestro prestigio depende de en qué trabajamos, de cuanto ganamos. Si el trabajo no ocupa el centro de nuestras vidas ¿cómo convenceremos a los jóvenes de que deben ser aplicados en sus estudios? ¿Sería necesario cambiar el modo de educar a nuestros jóvenes?¿Y cual sería ese modo?

Una transición a este nuevo modelo hay que pensarla con mucho cuidado, estudiando donde queremos llegar y como conseguirlo. Un error en esta transición puede llevar a conflictos que pueden desembocar en un escenario donde la violencia acabe con nuestra sociedad.

Aquí es donde las ciencias humanas tienen una labor fundamental a desarrollar, decidir cosas como cual será la forma de repartir el trabajo que haya entre los humanos, cómo debemos enfocar la educación de las nuevas generaciones y qué "entretenimientos" vamos a ofrecer a los "ociosos".


Imagen NASA-Apollo8-Dec24-Earthrise.jpg By NASA / Bill Anders [Public domain], via Wikimedia Commons
Bandera de Naciones Unidas. Obtenido de https://es.wikipedia.org/wiki/Organizaci%C3%B3n_de_las_Naciones_Unidas#/media/File:Flag_of_the_United_Nations.svg. Dominio Público.

viernes, 28 de octubre de 2016

El hombre en busca de la armonía con la Naturaleza


El hombre de las cavernas cazaba y recolectaba para alimentarse, tenía una vida nómada, buscando día y noche como alimentarse, eso era lo más importante de cada día. Como alimentarse él y su tribu. Como hacen los animales, básicamente su vida giraba en torno a conseguir alimentos o asegurarlos para más adelante, recolectando, cazando o incluso robando o matando a otros hombres.
Los avances en la agricultura, ganadería o en la conservación de alimentos permitieron a los hombres dedicar más tiempo a otras cosas. Así aparecieron las primeras profesiones no relacionadas con conseguir alimentos. Los panaderos se especializaban en transformarlos para que fueran más apetecibles, los artesanos fabricaban herramientas y útiles para cazar, cocinar, ...
En esa época, por supuesto, no había paro, cada mano era útil para cultivar, recolectar, cazar, pescar o para servir a otros o para guerrear.
Conforme era más fácil conseguir alimentos y menos gente estaba dedicada a ello, más profesiones fueron apareciendo y pudo haber ciertos privilegiados que se dedicaran al ocio. Grandes señores que podían dedicarse al arte o la ciencia porque sus esclavos/sirvientes les exoneraban de la necesidad de trabajar.
Y en una progresión que llega a nuestros días, con los avances en la ciencia y sobre todo en la mecánica y la ingeniería, la obtención de alimentos para la población terrestre necesita cada vez menos manos y podríamos decir que actualmente nuestro alimentación está garantizada con un mínimo de mano de obra.
Otro problema es la distribución de esos alimentos a nivel mundial, que provoca hambrunas en algunas regiones, como ya comenté, pero que no es el objetivo de esta entrada.
Así, en el momento actual (sin perjuicio de que haya un explosión demográfica que cambie la situación) y con la ayuda de la robótica y otros avances, parece que la población tendría (insisto estando bien distribuido) el acceso a los alimentos garantizado con unas necesidades de mano de obra muy residual. También podría afirmarse que el sector secundario o industrial cada vez está más automatizado lo que implica también menores necesidades de mano de obra. Entonces ¿a qué deberían dedicarse los seres humanos?, es decir, una vez cubiertos los sectores primarios y secundario, ¿existen necesidades laborales en el sector terciario para ocupar a casi toda la población?
Recordemos que este sector es más heterogéneo y según qué casos sería más o menos sencillo tecnificarlo o automatizarlo, pero ya se está haciendo también como cuando usamos un cajero o internet en vez de ir al banco, o cuando hacemos la compra o leemos el periódico por internet.
Bien es cierto que han aparecido muchos puestos en nuevas profesiones, alrededor de la informática y las telecomunicaciones que van a seguir siendo demandadas en el futuro.
Finalmente existe un cuarto sector basado en el conocimiento que incluye servicios imposibles de mecanizar, son trabajos científicos, creativos, donde se realizan tareas intelectuales y que deberían ser las más demandadas en el futuro. Ya comenté también cuales me parecían que serían estos trabajos del futuro.
Llegados a este punto donde las necesidades básicas parecen resueltas ¿qué objetivo deberíamos plantearnos para alcanzar la armonía necesaria entre todos nosotros y nuestro planeta?
Acepto comentarios y trataré de expresar mis ideas en una próxima entrada.


Imagen Ahja river valley. Väike-Taevaskoda, Põlva County, Estonia by Külli Kolina - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=49113098