En mi anterior entrada sobre IA mencionaba a los luditas que quemaban máquinas porque les estaban quitando el trabajo
Internet es una extensión del cerebro humano, el elemento más complejo de la Naturaleza conocida.
En la red todos los seres humanos somos iguales.
Estamos en una encrucijada histórica para nuestra civilización y quizás para nuestra especie, de nosotros depende que el ser humano prospere o desaparezca
Carl Sagan
En mi anterior entrada sobre IA mencionaba a los luditas que quemaban máquinas porque les estaban quitando el trabajo
Desde la antigüedad, a los hombres les ha sabido mal pagar impuestos. Hoy en día es normal escuchar frases del tipo: “es mi dinero”, “es un robo”, “si quiero algo me lo pago yo, no necesito al estado”. Muchos de estos se llaman “liberales” porque quieren “libertad” para poder gastar su dinero en lo que ellos quieran.
Pero esos liberales circulan por carreteras que ha construido el estado, hacen uso de puertos o aeropuertos construidos por el estado. Tienen luz y agua corriente en sus casas gracias a las infraestructuras construidas por el estado y si un día tienen una enfermedad tan grave como para que el tratamiento no puedan costeárselo, el estado también acudirá en su ayuda.
Y es que el estado con el dinero de los impuestos cubre un amplio espectro de servicios al ciudadano muchos de los cuales son el resultado de muchos años de lucha para que toda la población pueda disfrutar de ellos.
No hace tantos años que la población no disponía de médicos, profesores, asistentes sociales, pensiones para la jubilación o para cubrir enfermedades o accidentes que impidan trabajar, prestación por desempleo, prestación por maternidad tantas cosas que cuando llegaban, uno debía echar mano a los amigos, a vender lo poco que tenía o forzaba a las gentes a la miseria, al hambre o a la delincuencia.
Y todos estos servicios no se podrían dar sin un estado que recaude impuestos para poder satisfacerlos.
A lo largo de la historia muchos gobernantes han usado estos impuestos para su enriquecimiento personal y es lógico que los “tributantes” sean escépticos sobre el posible buen uso de los impuestos. En una democracia el modo de gastar estos impuestos debería ser la base de los programas electorales de los distintos partidos y debería haber una transparencia total sobre cada euro gastado.
Cuando votamos, elegimos nuestros representantes al parlamento y allí es donde se elaboran las leyes por las que nos relacionamos, pero también, al formarse el parlamento se elige quien va a detentar el poder ejecutivo, es decir, en qué se va a emplear el presupuesto del estado. Cada ministerio tendrá asignadas unas partidas del presupuesto y en base a ellas tendremos escuelas, autopistas, hospitales, policías, prestaciones sociales o aviones de combate.
También con los impuestos se puede ayudar a reducir la desigualdad entre los ciudadanos. Es justo que trabajo difíciles, penosos o que supongan mayor beneficio para la sociedad estén mejor remunerados (cosa por cierto que no se suele cumplir) pero que haya gente con ganancias superiores a 10 veces el SMI parece poco ético.
Y de ahí también surge la progresividad de los impuestos a mayores ganancias mayor porcentaje de impuestos a contribuir a la bolsa común.
Francisco de Vitoria, teólogo español del siglo XV considerado padre del derecho internacional dijo:
“Si los bienes se poseyeran en común serían los hombres malvados e incluso los ávaros y ladrones quienes más se beneficiarían, sacarían más y pondrían menos en el granero de la comunidad.”
Es decir no cabe duda de que el ser humano es imperfecto y tampoco podemos pensar que el estado va a resolver todos nuestros problemas.
El estado debe recaudar lo justo para la satisfacción de las necesidades básicas de sus ciudadanos. Donde situar ese nivel de necesidades vía impuestos es una labor difícil pero este debe ser uno de nuestros objetivos de cara a establecer un futuro estable y próspero y que evitarará muchos conflictos a generaciones venideras.
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“Soy firme creyente en el gobierno democrático representativo como la mejor forma para los que poseen la tolerancia y el autodominio necesarios para hacerlo operativo.”Pero también señala:
“Sus defensores cometen un error si suponen que puede ser introducido de inmediato en países donde el ciudadano medio ha carecido hasta ahora de todo adiestramiento en el toma y daca que esa forma de gobierno requiere.”Para que para que en un país haya democracia, no basta con convocar unas elecciones y esperar que todos acaten la mayoría. La democracia va unida a la tolerancia, al respeto al que piensa diferente y hay que enseñarla en las escuelas. Por tanto, instaurar democracia en países donde el odio y la violencia están al orden del día, no solo es difícil sino que puede abocar a peores resultados que un régimen dictatorial.
“La historia demuestra que cualquier grupo de hombres a quienes se confía poder sobre otro grupo abusará de dicho poder si puede hacerlo con impunidad.”
“Un gobierno internacional si tiene éxito llevaría a la humanidad a una era de felicidad y bienestar como jamás se ha soñado, aboliendo la pobreza en todo el mundo sin exigir más de 4 ó 5 horas diarias de labor productiva y donde las enfermedades se reducirán aun más. El tiempo libre conseguido gracias a la organización y la ciencia podrá dedicarse al goce puro pero también podrá dedicarse al arte y a la investigación científica. De la sabiduría colectiva que demostremos durante los próximos 20 años depende que la humanidad quede sumida en un desastre o que alcance un nuevo nivel de dicha, seguridad, bienestar e inteligencia.”
Existe la creencia de que el auge del capitalismo en Europa y en EE.UU. en el siglo XIX fue gracias al libre comercio y es falso.
Gran Bretaña cuna de la revolución industrial y de los inicios del capitalismo fue realmente una pionera del proteccionismo. Ya en el siglo XV la intervención gubernamental británica impuso altos aranceles a las importaciones de la industria lanera holandesa para proteger la industria nacional.Más tarde, en 1721, Robert Walpole primer ministro británico, se encargó de proteger las industrias estratégicas hasta el punto de que en 1860, el Reino Unido tenía el 20% de la producción mundial con solo el 2,5% de la población. Comparandolo con hoy, China tiene el 19% de la producción con el 15% de la población.
De forma similar, en EE.UU., Hamilton poco después de la declaración de independencia, protegió la industria local (1791) mediante aranceles, subvenciones e inversiones públicas en infraestructuras con el “argumento de la industria naciente” de cara a proteger el país de productos más baratos y de más calidad procedentes del exterior. Desde 1830 hasta la segunda guerra mundial, EE.UU. tuvo los aranceles más altos del mundo, mayores incluso que los de los estados europeos.
También las intervenciones militares propagaron el libre comercio “a la fuerza” con los estados de Sudamérica (1810 a 1880 aprox.) o con China tras la guerra el Opio (1842, Tratado de Nankín) y de forma similar con el imperio otomano, Persia, Siam y Japón (1820-1850) lo que llevó en estos países a crecimientos negativos de la renta per cápita.
"Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad."Y el artículo 23 establece:
"Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo."
“Dar dinero a los hambrientos en lugar de alimentos. En algunas zona afligidas por hambrunas de hecho, exportaban alimentos”,
“El crecimiento económico tiene en cuenta exclusivamente factores económicos: no tiene en cuenta las consecuencias y los efectos a largo plazo, el valor de las cosas o la calidad que pueden aportar a nuestras vida. El crecimiento económico no tiene en cuenta el tiempo que la gente emplea con sus hijos o con sus familias”.
“La riqueza no se mide con dinero, sino en si la gente tiene la habilidad de enriquecer su propia vida, su ambiente y su cultura, con significado y con valor”.
“Un índice [económico] debe servir a la gente y no al revés”.
“En Islandia, la industria pesquera da trabajo a aproximadamente 12.000 personas (…) la masa viva que la flota pesquera deposita en tierra, sería suficiente para mantener las vidas de diez millones de personas. (…) Las máquinas incrementan la productividad y convierten a la gente en algo redundante. Así que necesitan hacer algo más. (…) Un hombre mantiene a mil personas. Los otros novecientos noventa y nueve necesitan hacer algo diferente”.
“La fertilidad del valle del Nilo fue tal que miles de hombres empleaban su tiempo en hacer poca cosa más que sembrar y cosechar para llenar sus barrigas. Habían conseguido construirse casas, poner en marcha escuelas e inventar palabras para preservar sus leyes y sus historias. (…) El Faraón creyó que todo sería mejor si él mismo pudiese controlar las cosechas y darle un uso que valiese la pena, llamó a su ingeniero jefe (…) que hizo el boceto más sencillo que existe: una pirámide que requerirá una gran cantidad de trabajo... que dejará a los obreros suficientemente cansados para poder amenazar el poder del Faraón”.
“(…) gente que vive a través de la gente, la gente que se convierte en el pilar de la economía. Es así como se crean empleos y es así como el mundo sigue en constante movimiento.”
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| Escultura "Alegoría de la Economía" por José Alcoverro. Detalle de la fachada del Banco Hispano Americano (ahora Santander) en la Plaza de Canalejas de Madrid |
“Privatizar las instituciones bancarias más importantes del país transfiere una vasta cantidad de poder a un pequeñísimo número de individuos y compañías. Esto se lleva a cabo disfrazado con el espíritu de la ideología de la desregularización y la perfección del libre mercado.”
“Si cada individuo pretende maximizar sus beneficios personales sin importarle lo más mínimo el interés nacional, todos nos convertiremos en perdedores.”
“La población islandesa es la que debe beneficiarse de los recursos del país y no los gigantes industriales internacionales.”
Con el estallido de la burbuja inmobiliaria, los pisos empezaron a bajar de precio suavemente. Mucha gente que se metió para especular con ellos se vieron pillados y ya no podían vender por encima del precio de compra cuando además, en muchos casos, se metieron en hipotecas que no podían pagar. Por otro lado se dejaron de construir pisos lo que hizo aumentar las cifras de paro, en un primer momento en la construcción. Los bancos empezaron a encontrase con pisos embargados que no podían vender, la subida del paro ralentizó el consumo de las famillias lo que provocó más paro. Los bancos estaban atascados con pisos y sin liquidez por lo que cerraron el grifo de la financiación a las empresas que no pudieron seguir invirtiendo y muchas tuvieron que cerrar, provocando más paro. En un momento así hubiera sido ideal devaluar la moneda para que la bajada del consumo interior se viera compensada con un aumento de las exportaciones pero el euro y los intereses alemanes de mantenerlo alto (a ellos les conviene así porque sí que siguen exportando mucho) impidieron el alivio de la economía por ese lado.
Y aquí estamos, en un atolladero. España, como país, no tenía deuda al principio de la crisis, hablo de deuda pública. Sí que había muchas empresas y particulares con muchas deudas pero eso no tenía porqué ser problema del estado. Como la actividad económica se ralentizó, los ingresos del país bajaron en picado, aumentaron los gastos por prestaciones y ayudas lo que llevó a España a entrar en cifras de déficit (ingresábamos menos de lo que gastábamos). Las inversiones públicas (AVE, aeropuertos, etc.) previstas con 4 años de antelación ya no podían costearse con la bajada de los ingresos y mucho menos podía costearse la sangría de corruptos y chupópteros que alrededor de los partidos políticos sacaban tajada del maná del estado.
Llegó Rajoy (aunque Zapatero ya había empezado) con las tijeras y mandó al garete nuestras conquistas sociales de décadas de luchas sociales. Había que recaudar más (subida de IRPF, IVA y otros impuestos) y reducir los gastos (menos prestaciones). Para aumentar la competitividad del país había que bajar los salarios y los bancos no podían dejarse caer, se rescató a los bancos con problemas con dinero público (transformando la gran deuda privada en deuda pública) y la deuda de España creció a cotas impensables.
La supervivencia de todos los seres vivos - incluido el hombre - depende de la integridad de la compleja red de fenómenos biológicos, entre los que se encuentra el sistema ecológico de la Tierra. No obstante, lo que el hombre hace sobre la Tierra viola esa ley fundamental ya que las tecnologías modernas actúan sobre el sistema ecológico que nos sustenta de forma amenazadora para su estababilidad Con una trágica perversidad, hemos vinculado una gran parte de nuestra economía productiva a unos aspectos de la tecnología que son destructuras en el plano ecológico que nos han encerrado en un ciclo de autodestrucción. Si queremos escapar de este camino que conduce al suicidio, debemos comenzar por aprender las realidades ecológicas de la vida.
La limitación arbitraria y egoísta de la globalización liberal, meramente económica y financiera, la sufrimos ya en Europa al adoptar una moneda única. Pero ¿acaso implantamos al mismo tiempo una justicia única, una sanidad global, unos transportes unificados, una educación homogénea, una movilidad laboral, un derecho común?
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