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domingo, 17 de septiembre de 2023

¿Nos quitará la IA el trabajo?

 


 

En mi anterior entrada sobre IA mencionaba a los luditas que quemaban máquinas porque les estaban quitando el trabajo

¿Nos va a quitar el trabajo la IA?
 
En eldiario.es Carlos del Castillo (@CdelCastilloM) en su artículo "La nueva era del mercado laboral" comenta que la IA hace que las nuevas tecnologías no solo pongan en peligro el trabajo de camioneros o camareras sino también en el trabajo en las oficinas e incluso en puestos de trabajo con formación superior, idiomas y masters.
 
Las IA generativas pueden interpretar lo que dicen las personas, escribir textos, componer mensajes orales, diseñar imágenes o producir canciones y vídeos. Esto le permite ordenar y contestar correos electrónicos, distribuir recursos, plantear estrategias, elaborar informes o jerarquizar tareas de otros trabajadores cosas que no estaban a priori en la hoja de ruta para ser los siguientes en automatizarse.
 
Incluso las máquinas se van a comer una parte del proceso creativo que muchos pensaban que estaba reservado a las personas.
 
El reto que plantea la IA es que altera el principal mecanismo de redistribución de riqueza que ha operado en las sociedades capitalistas desde la primera revolución industrial: el sueldo.
 
Permite que las empresas lleven a cabo su actividad sin apenas empleados, sin apenas sueldos.
 
Esto no es nada nuevo, la comisión Europea planteó en 2009 fórmulas para que el impuesto de sociedades descienda si das mucho empleo pero aumente si no das trabajo. Si no hay sueldos pagas más impuesto de sociedades.
 
¿Hay que repartir el trabajo? En el artículo apunta las sugerencias de profesores universitarios que indican que la legislación debe adaptarse para que introducir nuevas tecnologías que supongan despedir a gente no salga rentable para las empresas, el trabajo debe repartirse y eso se conseguirá reduciendo el número de horas por trabajador (bien en días laborables o bien en jornadas más cortas).
 
Y es que a pesar de que el empleo TIC sigue teniendo una fuerte demanda, desde enero de 2022 muchas compañías tecnológicas importantes han reducido sus plantillas.
 
No cabe duda de que la IA va a suponer cambios en el modo de trabajo en muchas profesiones: periodistas, médicos, incluso artistas pero de momento no va a sustituir al humano al 100%. De hecho la UNESCO recomienda que las decisiones con un impacto irreversible o difícil de revertir sobre las personas deberían ser adoptadas por un ser humano excluyendo la utilización de los automatismos basados en sistemas de IA.


Imagen: Haophuong21, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons

domingo, 28 de febrero de 2021

Impuestos

 


Desde la antigüedad, a los hombres les ha sabido mal pagar impuestos. Hoy en día es normal escuchar frases del tipo: “es mi dinero”, “es un robo”, “si quiero algo me lo pago yo, no necesito al estado”. Muchos de estos se llaman “liberales” porque quieren “libertad” para poder gastar su dinero en lo que ellos quieran.
Pero esos liberales circulan por carreteras que ha construido el estado, hacen uso de puertos o aeropuertos construidos por el estado. Tienen luz y agua corriente en sus casas gracias a las infraestructuras construidas por el estado y si un día tienen una enfermedad tan grave como para que el tratamiento no puedan costeárselo, el estado también acudirá en su ayuda.
Y es que el estado con el dinero de los impuestos cubre un amplio espectro de servicios al ciudadano muchos de los cuales son el resultado de muchos años de lucha para que toda la población pueda disfrutar de ellos.
No hace tantos años que la población no disponía de médicos, profesores, asistentes sociales, pensiones para la jubilación o para cubrir enfermedades o accidentes que impidan trabajar, prestación por desempleo, prestación por maternidad tantas cosas que cuando llegaban, uno debía echar mano a los amigos, a vender lo poco que tenía o forzaba a las gentes a la miseria, al hambre o a la delincuencia.
Y todos estos servicios no se podrían dar sin un estado que recaude impuestos para poder satisfacerlos.

A lo largo de la historia muchos gobernantes han usado estos impuestos para su enriquecimiento personal y es lógico que los “tributantes” sean escépticos sobre el posible buen uso de los impuestos. En una democracia el modo de gastar estos impuestos debería ser la base de los programas electorales de los distintos partidos y debería haber una transparencia total sobre cada euro gastado.
Cuando votamos, elegimos nuestros representantes al parlamento y allí es donde se elaboran las leyes por las que nos relacionamos, pero también, al formarse el parlamento se elige quien va a detentar el poder ejecutivo, es decir, en qué se va a emplear el presupuesto del estado. Cada ministerio tendrá asignadas unas partidas del presupuesto y en base a ellas tendremos escuelas, autopistas, hospitales, policías, prestaciones sociales o aviones de combate.
También con los impuestos se puede ayudar a reducir la desigualdad entre los ciudadanos. Es justo que trabajo difíciles, penosos o que supongan mayor beneficio para la sociedad estén mejor remunerados (cosa por cierto que no se suele cumplir) pero que haya gente con ganancias superiores a 10 veces el SMI parece poco ético.
Y de ahí también surge la progresividad de los impuestos a mayores ganancias mayor porcentaje de impuestos a contribuir a la bolsa común.
 

Francisco de Vitoria, teólogo español del siglo XV considerado padre del derecho internacional dijo:


“Si los bienes se poseyeran en común serían los hombres malvados e incluso los ávaros y ladrones quienes más se beneficiarían, sacarían más y pondrían menos en el granero de la comunidad.”


Es decir no cabe duda de que el ser humano es imperfecto y tampoco podemos pensar que el estado va a resolver todos nuestros problemas.


El estado debe recaudar lo justo para la satisfacción de las necesidades básicas de sus ciudadanos. Donde situar ese nivel de necesidades vía impuestos es una labor difícil pero este debe ser uno de nuestros objetivos de cara a establecer un futuro estable y próspero y que evitarará muchos conflictos a generaciones venideras.

 

Imagen "Taxes - Illustration" by DonkeyHotey is licensed with CC BY 2.0. https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/ 

 

martes, 10 de marzo de 2020

Oportunidad



La salud es un problema global y no solo cuando hablamos de enfermedades contagiosas. Los sistemas de salud deben estar garantizados para todo ser humano, resida donde resida.

En este mundo de corralitos, donde cada país mira para dentro pero no para fuera, la ONU debería encargarse de cada crisis humanitaria que se produzca en el planeta. Pero no solo de los problemas globales de salud: de cada guerra, de cada campo de refugiados, de cada hambruna, de cada violación de los derechos humanos, de cada destrucción medioambiental.

Esos liberales que solo quieren al estado para que defienda sus posesiones son la peor ideología desde el fascismo que ha tenido la humanidad.

Hay que eliminar las fronteras y permitir de forma cabal y consensuada que la ONU intervenga en cada conflicto, sea en la región que sea, haya o no haya petróleo o materias primas, haya o no haya democracia.

Libertad sí pero también responsabilidad. Momentos como este son fundamentales para darse cuenta del caos al que nos dirigimos como humanidad. Un planeta cada vez más contaminado, con recursos que terminarán por agotarse, con personas que sufren. ¿Acaso no está la felicidad del ser humano más cerca del que ayuda a los demás que del que acapara riquezas con ansia?

Aprovechemos esta crisis y que sea una oportunidad para mejorar.


Imagen: De Joowwww - Trabajo propioPhoto for reference use on Military aircraft insignia page., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4427614

jueves, 6 de septiembre de 2018

Inglaterra: La Revolución Gloriosa

Guillermo de Orange


La  Revolución Gloriosa de Inglaterra significó el fin del absolutismo en la Inglaterra del 1689.

Curiosamente esta revolución, mucho menos famosa que la francesa, no acabó con la monarquía en este país (monarquía que continúa actualmente). La revolución depuso a un monarca absolutista Jacobo II y lo sustituyó por un monarca constitucional venido de fuera, Guillermo de Orange. La diferencia era que este nuevo monarca no tenía poder absoluto sino que debía someterse a lo que se establecía en la Constitución. Una Constitución que era aprobada por el Parlamento inglés, que pasaba a tener de hecho, el poder legislativo, esto es, la facultad de elaborar leyes.

Este Parlamento, que ya no necesitaba la autorización del rey para para reunirse, era elegido por menos del 2% de la población pero sucesivamente, a lo largo de los años (y de los siglos) fue incrementando la población con capacidad para votarlo hasta llegar finalmente al sufragio universal ya en el siglo XX.

Entre las mejoras que se introdujeron en Inglaterra en aquella época estaba la recaudación de impuestos supervisada por inspectores que anotaban y rendían cuentas de lo que se recaudaba, la independencia del poder judicial donde los jueces ya no siempre se movían influenciados por la riqueza de los contendientes sino que velaban por el cumplimento de las leyes y sobre todo la protección de la ciencia y de los emprendedores. La protección de las patentes consiguió que fuera rentable para cualquiera invertir en una idea y pronto Inglaterra estuvo al frente de la innovación mundial, no en vano, allí fue donde se originó la Revolución Industrial.

Un detalle importante vigente desde el principio eran las “peticiones” donde cualquier persona podía realizar peticiones al Parlamento y que además eran escuchadas.

Así, mientras otros países (como España) seguían anclados en sistemas pasados donde las élites recogían la riqueza y donde la innovación estaba penada por la amenaza que producía a estas élites de perder su posición, Inglaterra se colocó al frente de la economía mundial y demostró que transferir poder a una parte bastante amplia de la sociedad era bueno para el país.

Un país próspero hoy en día se identifica por un gobierno comprometido con los servicios públicos, la ampliación de la educación y unas reglas de juego realmente equitativas.

Y por supuesto sin olvidar la independencia de los medios de comunicación que son los que sacan a la luz los posibles excesos que los otros poderes puedan cometer.



Imagen: Guillermo de Orange. De Manner of Willem Wissing - www.rijksmuseum.nl Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=417519

viernes, 2 de febrero de 2018

Libertad






¿Qué es la libertad? Si entramos al diccionario de la RAE veremos que tiene muchas acepciones siendo las más destacadas:


Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

Es decir, libertad en cuanto a libre albedrío.

Estado o condición de quien no es esclavo.
Estado de quien no está preso.

Estas dos son como contraposición a la esclavitud o a la prisión. Hay muchas otras, de hecho es una palabra con muchos significados distintos según el contexto. Me voy a centrar en dos especialmente:

En los sistemas democráticos, derecho de valor superior que asegura la libre determinación de las personas.
Condición de las personas no obligadas por su estado al cumplimiento de ciertos deberes. 
 
Y es que no cabe duda de que la libertad como algo opuesto a la esclavitud o algo opuesto a la prisión es algo bueno y deseable, sin lugar a dudas.

En cambio, si entramos en las otras acepciones la cosa ya empieza a dar más que pensar. Por ejemplo, en la primera de las acepciones, podría argumentarse que es algo imposible si existiera “el destino” por no hablar de la frase más asociada a la palabra libertad: “La libertad de cada uno acaba donde empieza la de los demás”.

Partiendo de que no creo en el destino y que efectivamente considero a cada uno responsable de sus actos me voy a centrar en las últimas dos acepciones.

¿Puede o debe el estado obligar a sus ciudadanos a cumplir ciertos deberes?¿Hasta donde? En la respuesta a esta pregunta se encierra en gran medida la respuesta a los distintos sistemas políticos y formas de organización que ha tenido la humanidad.

Aunque sería interesante, no voy a realizar un paseo por los distintos sistemas políticos que han organizado nuestra vidas a lo largo de la historia, voy a intentar centrarme en línea con mis últimas entradas del blog en nuestro sistema: la democracia. ¿Donde empieza y acaba la libertad del individuo en democracia?¿Hasta donde debe intervenir el estado?

Hay un grupo importante de personas que opinan que la libertad debe ser lo más amplia posible y el estado debe reducirse al mínimo, dedicándose solo a mantener la ley y el orden y garantizar el cumplimiento de los contratos. Así deberían reducirse drásticamente los impuestos, dejando libertad de movimiento a las empresas y a las personas.

En la entrada sobre “Democracia” señalaba las palabras de Bertrand Russell sobre la libertad personal:

Debe existir una esfera dentro de la cual las acciones de un hombre no pueden estar sujetas a la fiscalización gubernamental, incluyendo la libertad de palabra, la libertad de prensa y la libertad religiosa. 
 
No hay duda, palabra, prensa y religión deben estas abiertas a los individuos aunque ya podemos introducir matices, como decir que no debemos atacar a otras personas gracias a esa libertad por ejemplo mediante insultos (palabra), difamaciones (prensa) o mediante atentados en nombre de la religión.


Centrándonos en el aspecto económico, podríamos empezar recordando a Adam Smith, que defendía el libre comercio como el medio más idóneo para la economía, afirmando que las contradicciones engendradas por las leyes del mercado serían corregidas por lo que él denominó la "mano invisible" del sistema que en pocas palabras establecía que la libre competencia perfecta (sin intromisión del estado) permitía un beneficio de todas las partes y un crecimiento económico justo y constante.

Así muchos líderes internacionales como el líder conservador británico, David Cameron, han declarado que:

Los mercados libres son la mejor fuerza imaginable para producir riqueza y felicidad humanas

En base a ello promovieron políticas que acabaron con el monopolio estatal de los servicios públicos en Reino Unido y de forma similar se ha ido realizando en el resto de Europa.

Pero ¿realmente no necesitan al estado estas empresas y estos mercados?

Podemos señalar en primer lugar, el papel del estado como garante de la propiedad privada gracias a la policía y el sistema legal, protegiendo locales y la producción de las empresas, pero también mediante leyes de patentes que impiden el robo de las ideas y de la marca y la propiedad intelectual de las mismas.

También se benefician las empresas con la inversión en investigación y desarrollo del estado. Toda la investigación realizada en los organismos públicos de investigación y en las universidades acaba revertiendo en innovaciones para las empresas del país.

Otro beneficio para las empresas son todas las infraestructuras que realiza el estado, las redes de carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos facilitan el comercio, los suministros o incluso el acceso de la mano de obra a los puestos de trabajo de las empresas.

Otro importante capítulo que no sale habitualmente en los titulares de los periódicos salvo casos flagrantes son los distintos tipo de subsidios que se dan a las empresas a veces en forma de reducciones fiscales y otras en forma de rescates como las autopistas o los bancos españoles. ¿No deberían ser responsables los accionistas de las empresas de las quiebras de las mismas? ¿Por qué sí pueden recoger los dividendos cuando van bien pero no pueden perder el valor de sus acciones cuando van mal? ¿Es porque son empresas estratégicas?. Y si es así ¿no sería mejor que dichas empresas estratégicas permanecieran en manos del estado?

Llegamos a la situación absurda de que el riesgo recae en el contribuyente, mientras que los beneficios se privatizan.

El fin de las empresas es obtener beneficios, no deben ponerse en sus manos los servicios públicos cuyo fin debe ser dar un buen servicio al ciudadano. Y cuando hablo de servicios públicos me refiero a la sanidad, la educación, los servicios sociales, la seguridad social, el sistema judicial, la policía, la defensa, el transporte y también el suministro de energía, agua, la vivienda social o las comunicaciones.

Existen multitud de ejemplos que han demostrado que la privatización de algunos de estos servicios no solo no los han mejorado sino que además han costado más caros que antes de ser privatizados.

Y es que vivimos en una sociedad donde todos tenemos cabida y nadie debe quedar en las cunetas, aunque es cierto que como decía Margaret Thatcher:

No sé de nadie que haya llegado a lo más alto sin trabajar duro. Esa es la receta. No siempre te llevará a lo más alto, pero debería acercarte bastante

Hay que fomentar el trabajo y el esfuerzo pero no podemos dejar a merced del libre mercado y de las ansias de riqueza de las empresas nuestra economía. Thatcher también dijo:

Cada regulación es una restricción de la libertad; cada regulación tiene un coste
 
El meollo del tema es hacer las regulaciones adecuadas, cosa harto difícil pues es como una balanza donde un peso un poco superior en uno de los lados puede producir abusos de los que reciben ayudas, un peso en el otro dejar personas desprotegidas. 

Si algo hemos demostrado los seres humanos es que tenemos imaginación para saltarnos las reglas para nuestro interés, de ahí, que sea fundamental un cambio cultural donde lo importante no sea la regulación sino la buena intención de todos en que se lleve a cabo de forma justa. Casi suena utópico, pero no lo veo imposible.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Democracia



En su ensayo “Ideas que han ayudado a la humanidad”, entre otras, Bertrand Russell defiende la democracia:
“Soy firme creyente en el gobierno democrático representativo como la mejor forma para los que poseen la tolerancia y el autodominio necesarios para hacerlo operativo.”
Pero también señala:
“Sus defensores cometen un error si suponen que puede ser introducido de inmediato en países donde el ciudadano medio ha carecido hasta ahora de todo adiestramiento en el toma y daca que esa forma de gobierno requiere.”
Para que para que en un país haya democracia, no basta con convocar unas elecciones y esperar que todos acaten la mayoría. La democracia va unida a la tolerancia, al respeto al que piensa diferente y hay que enseñarla en las escuelas. Por tanto, instaurar democracia en países donde el odio y la violencia están al orden del día, no solo es difícil sino que puede abocar a peores resultados que un régimen dictatorial.

Se me ocurre que una opción en tales casos, podría ser establecer un gobierno provisional de la ONU, apoyado por fuerzas especiales y con un desarme de la población. Así durante un periodo de al menos 10 años, centrando los esfuerzos en educar, unir y enseñar a la población a ser tolerante. Solo si se consigue un periodo suficientemente largo de no violencia y de tolerancia, podría entonces convocarse una elecciones y dejar al país a su libre albedrío.

Otras dos buenas ideas políticas que Bertrand Russell comenta en su ensayo son las ideas de ley y gobierno. Comenta que podría existir un gobierno sin ley pero no podría existir ley sin un gobierno que asegure que esta se cumple. Por supuesto hay y ha habido malos gobiernos, de hecho ha sido lo habitual a lo largo de la historia:
“La historia demuestra que cualquier grupo de hombres a quienes se confía poder sobre otro grupo abusará de dicho poder si puede hacerlo con impunidad.”
Gracias a la democracia, ese poder resulta temporal y depende de la aprobación periódica del pueblo impidiendo los peores abusos de poder. La ley y la democracia ponen límites a los excesos del gobierno.

Además de Ley y Gobierno son necesarias más ideas para que la humanidad tenga éxito en materia de organización social como la libertad personal que plantea compuesta de dos partes:
  • Un hombre no puede ser castigado a no ser por un correcto proceso legal.
  • Debe existir una esfera dentro de la cual las acciones de un hombre no pueden estar sujetas a la fiscalización gubernamental, incluyendo la libertad de palabra, la libertad de prensa y la libertad religiosa.

Bertrand Russell defiende un gobierno internacional que respete las leyes y la libertad personal de cada individuo tal y como se ha expuesto. Admite que es arriesgado y que inicialmente podría resultar en un proyecto fallido, pero la alternativa dado el nivel tecnológico que ha alcanzado el hombre serían las guerras y una involución en el progreso de la humanidad.
“Un gobierno internacional si tiene éxito llevaría a la humanidad a una era de felicidad y bienestar como jamás se ha soñado, aboliendo la pobreza en todo el mundo sin exigir más de 4 ó 5 horas diarias de labor productiva y donde las enfermedades se reducirán aun más. El tiempo libre conseguido gracias a la organización y la ciencia podrá dedicarse al goce puro pero también podrá dedicarse al arte y a la investigación científica. De la sabiduría colectiva que demostremos durante los próximos 20 años depende que la humanidad quede sumida en un desastre o que alcance un nuevo nivel de dicha, seguridad, bienestar e inteligencia.”
Esto decía Bertrand Russell en 1945 cuando dos países parecían dominar el mundo. Tenían armas nucleares y potentes economías. Eran EE.UU. y la URSS. Hoy en día el mundo ha cambiado bastante y parece que EE.UU. es el país hegemónico con una potente economía y sobre todo con una potente fuerza militar que le convierte de hecho en el sheriff del mundo y que le permite el lujo de decidir que no apoya medidas contra el cambio climático que apoyan casi todos los países del globo o le permite tener el derecho de vetar decisiones de la ONU (aunque hay que admitir que estas dos cosas no son exclusivas de este país).

20 años decía Rusell, pero 70 años después seguimos en realidad en la misma encrucijada. Sigue habiendo hambre, pobreza y guerras en el mundo. Las desigualdades sociales aunque durante algún tiempo parecieron reducirse sobre todo en occidente, de nuevo parecen crecer. El mundo ha cambiado mucho desde entonces pero el riesgo de desastre todavía está latente. Rusell no lo menciona, entonces no era un problema tan manifiesto, pero los recursos de la Tierra se están agotando, la contaminación, la falta de agua dulce planean sobre nosotros como amenazas que si no hacemos nada acabarán por afectarnos. Es necesario un gobierno mundial que tome decisiones importantes para acabar con estos problemas pero sobre todo para acabar con la desigualdad del mundo. Un gobierno al servicio de las personas y no al servicio de las grandes empresas ni al servicio de los mercados. Un gobierno para un mundo sin fronteras donde todos los niños tengan las mismas oportunidades de desarrollarse y de triunfar en la vida sin importar donde nacieron. Y donde los derechos humanos estén garantizados sin importar país, raza o religión.

domingo, 2 de abril de 2017

El mito del Libre Mercado y el Libre Comercio



En esta ocasión el libro que ha pasado por mis manos es “Economía para el 99% de la población” del surcoreano Ha-Joon Chang. En el capítulo 3 nos comenta:


Existe la creencia de que el auge del capitalismo en Europa y en EE.UU. en el siglo XIX fue gracias al libre comercio y es falso.
Gran Bretaña cuna de la revolución industrial y de los inicios del capitalismo fue realmente una pionera del proteccionismo. Ya en el siglo XV la intervención gubernamental británica impuso altos aranceles a las importaciones de la industria lanera holandesa para proteger la industria nacional.
Más tarde, en 1721, Robert Walpole primer ministro británico, se encargó de proteger las industrias estratégicas hasta el punto de que en 1860, el Reino Unido tenía el 20% de la producción mundial con solo el 2,5% de la población. Comparandolo con hoy, China tiene el 19% de la producción con el 15% de la población.
De forma similar, en EE.UU., Hamilton poco después de la declaración de independencia, protegió la industria local (1791) mediante aranceles, subvenciones e inversiones públicas en infraestructuras con el “argumento de la industria naciente” de cara a proteger el país de productos más baratos y de más calidad procedentes del exterior. Desde 1830 hasta la segunda guerra mundial, EE.UU. tuvo los aranceles más altos del mundo, mayores incluso que los de los estados europeos.
También las intervenciones militares propagaron el libre comercio “a la fuerza” con los estados de Sudamérica (1810 a 1880 aprox.) o con China tras la guerra el Opio (1842, Tratado de Nankín) y de forma similar con el imperio otomano, Persia, Siam y Japón (1820-1850) lo que llevó en estos países a crecimientos negativos de la renta per cápita.


Por tanto los acuerdos comerciales que eliminan aranceles parece que solo tienen sentido en condiciones de igualdad. Solo en estos casos es donde se ha observado que dichos acuerdos acaban revertiendo en beneficios para ambas partes.


Imagen: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Ha-Joon_Chang_profile.jpg Creative Commons Genérica de Atribución/Compartir-Igual 3.0

domingo, 27 de noviembre de 2016

La Sociedad del Futuro

Ningún comentario a la entrada anterior, bueno voy a buscar yo mismo las respuestas.


El hombre a lo largo de la historia ha ido expandiéndose por toda la superficie del planeta y quizá algún día la ciencia y la tecnología nos permita colonizar otros planetas pero hasta entonces solo tenemos un planeta y debemos aprender a cuidarlo para que sea el hogar de las futuras generaciones. Para ello no cabe duda de que debemos aprender a convivir en él las diferentes civilizaciones que lo poblamos pues solo manteniendo la paz y la concordia entre los seres humanos podemos plantearnos en serio un objetivo global como es construir un mundo sostenible.
Para conseguir esto las necesidades básicas de toda la población mundial deberían estar aseguradas. Esto quiere decir que habrá que desterrar definitivamente palabras como el odio, el terror, la corrupción, el hambre o la injusticia.



La declaración universal de los derechos humanos es una buena base de lo que debe ser, como indica en su preámbulo, "la familia humana". En particular el artículo 25 indica:
"Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad."
Y el artículo 23 establece:
"Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo."
Aquí el trabajo se establece como un derecho y no como una obligación. Si las necesidades básicas establecidas en el artículo 25 son universales podría haber gente que decidiera no trabajar.

Suponiendo que efectivamente el trabajo se quedara solo para aquellos que quieran trabajar podríamos desembocar a una sociedad de dos clases: los laborales y los ociosos.

Habría una renta básica para los ociosos y una renta "adicional" para los laborales. Esas rentas adicionales permitirían costear gastos que no fueran necesidades básicas, les permitiría disfrutar de vacaciones más caras, mejores vehículos, mejores viviendas, artículos de lujo, etc.

Realmente es un cambio muy radical a la sociedad capitalista en la que vivimos donde decimos "tanto tienes tanto eres". Vivimos en una sociedad donde el trabajo es el elemento central de nuestra economía y alrededor del cual gira toda nuestra vida. Nos formamos para conseguir un buen trabajo, dedicamos un tercio de nuestra jornada a trabajar, nuestra economía personal, nuestra "reputación", nuestro prestigio depende de en qué trabajamos, de cuanto ganamos. Si el trabajo no ocupa el centro de nuestras vidas ¿cómo convenceremos a los jóvenes de que deben ser aplicados en sus estudios? ¿Sería necesario cambiar el modo de educar a nuestros jóvenes?¿Y cual sería ese modo?

Una transición a este nuevo modelo hay que pensarla con mucho cuidado, estudiando donde queremos llegar y como conseguirlo. Un error en esta transición puede llevar a conflictos que pueden desembocar en un escenario donde la violencia acabe con nuestra sociedad.

Aquí es donde las ciencias humanas tienen una labor fundamental a desarrollar, decidir cosas como cual será la forma de repartir el trabajo que haya entre los humanos, cómo debemos enfocar la educación de las nuevas generaciones y qué "entretenimientos" vamos a ofrecer a los "ociosos".


Imagen NASA-Apollo8-Dec24-Earthrise.jpg By NASA / Bill Anders [Public domain], via Wikimedia Commons
Bandera de Naciones Unidas. Obtenido de https://es.wikipedia.org/wiki/Organizaci%C3%B3n_de_las_Naciones_Unidas#/media/File:Flag_of_the_United_Nations.svg. Dominio Público.

lunes, 29 de febrero de 2016

IMPUESTO MEDIOAMBIENTAL



En una sociedad capitalista, donde lo importante es el PIB y el crecimiento, parece utópico pensar que podemos evitar la catástrofe ecológica en nuestro planeta.
Es algo que está fuera de toda duda. Nuestro planeta no es infinito. Los recursos de nuestro planeta no son infinitos ni existe un espacio infinito para nuestra basura, para nuestros residuos, para nuestra contaminación.
Podemos encontrar nuevas fuentes de energía, tenemos un Sol que emite energía casi infinita que debemos aprender a aprovechar de forma limpia y eficiente.


Tenemos que aprender a crecer sin contaminar, es increible la cantidad de mejoras energéticas y ecológicas que la ciencia ha realizado ya en los procesos químicos industriales.

Ahí es donde debemos incidir, hay que premiar a las industrias y actividades económicas que sean eficientes energéticamente y que no contaminen y penalizar a las demás.
A nadie la gusta pagar impuestos y añadir uno más a la larga lista ya existente no es algo que pueda entusiasmar a la ciudadanía.
Por eso es importe explicarlo y hacerlo bien, pues no solo se trata de hacer pagar un impuesto mediambiental a las industrias que contaminan, se trata de que todo ciudadano se conciencie de su huella ecológica. Añadir impuestos medioambientales al consumo energético (electricidad y combustibles) en función de lo que contaminen.
Actualmente es posible elegir la compañía eléctrica comercializadora que nos sirve la electricidad y es posible elegir una empresa que suministre energía renovable y por un precio similar. Es un poco absurdo, si un grupo de gente elige energía renovable al resto se le aumenta la cuota correspondiente al carbón y gas y al final se produce energía igual de contaminante.
Un impuesto medioambiental podría hacer que la gente se decidiera de forma masiva por las renovables (para no pagar el impuesto) y ahí sí que las compañías se verían forzadas a apostar por energías no contaminantes.

Si se comprueba que efectivamente el gasoil es más contaminante que la gasolina, subamos los impuestos medioambientales de gasoil para que la gente se decante por coches de gasolina y una tasa medioambiental 0 a los coches que circulan sin emisiones.




Imagen Tierra de NASA - Earth Viewed by Apollo 8, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=38035837

Imagen Sol de NASA/SDO (AIA) - http://sdo.gsfc.nasa.gov/assets/img/browse/2010/08/19/20100819_003221_4096_0304.jpg, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11348381

D-Orbitals de User:Sven CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=908220

Humo Diesel By EPA - U.S. Environmental Protection Agency, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3867874

Coche Eléctrico de Environmental Protection Agency, Frank Lodge -Photographer - The U.S. National Archives and Records Administration link, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4111347

viernes, 15 de mayo de 2015

Trabajar en el futuro



El otro día lei en internet una noticia sobre "un camión que conduce solo" donde el redactor (no en la noticia enlazada) avisaba sobre el peligro de quedarse en paro para los miles de conductores que transportan diariamente pasajeros y mercancías. También ví por la calle un anuncio del "irobot roomba" que puede pasar la aspiradora por toda la casa de forma automática, lo que empieza también a sustituir a las personas que trabajan en el hogar.



Son muchos los trabajos que han ido desapareciendo como consecuencia de los avances tecnológicos y parece que la cosa va a más. Y ante esto ... ¿que nos espera? ¿un futuro donde habrá unos pocos privilegiados que trabajarán y el resto deberá de vivir (en el mejor de los casos) de las prestaciones sociales?

Está claro que los trabajos del futuro no van a ser como los actuales y es importante darse cuenta de ello porque el modelo laboral actual no puede funcionar así. Es necesario realizar cambios, empezando por el modelo educativo donde hay que enfocarse en los trabajos que ocuparán a los hombres del mañana.

¿Cuales son desde mi punto de vista los trabajos que ocuparán a los seres humanos en las próximas décadas?

En general desaparecerán los trabajos que puedan ser automatizados o aquellos de tipo peligroso o penoso y aquellos donde el factor humano pueda ser un riesgo y no una ventaja.
Es importe valorar el esfuerzo individual y que cada cual tenga una remuneración que pueda incrementarse con el trabajo bien hecho.

En ese futuro que tenemos ya encima será necesario que toda la humanidad tenga garantizadas unos derechos básicos como son la alimentación, la vivienda, la educación y la sanidad. Estos servicios básicos deberían ir asociados al individuo y deberían ser de calidad. Una forma de hacerlo es promocionar la sanidad y educación públicas, la vivienda social y una renta mínima que garantice la alimentación y otros gastos esenciales. La remuneracion obtenida por el trabajo serviría para mejorar vivienda y alimentación y satisfacer el resto de necesidades no básicas.

En ese futuro, la ciencia, la cultura y las artes ocuparían un lugar central en los objetivos del ser humano. El impacto que el modo de vida actual provoca en el planeta nos conduce al desastre sin remedio. Aquí es donde la ciencia ya está resolviendo problemas, ya está dando soluciones para reducir la contaminación, el exceso de basura, la sobreexplotación agrícola, ganadera y pesquera. Las Naciones Unidas tienen que tomar la iniciativa de salvar al planeta y es un deber de toda la humanidad colaborar porque estamos todos en un barco que va camino de hundirse y si zozobra todos nos hundiremos con él.

Imágenes: http://www.all-hd-wallpapers.com/wallpaper/abstract/futuristic-city/416836 y iRobot Roomba 780 de Tibor Antalóczy via Wikimedia Commons con licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported license.

miércoles, 18 de marzo de 2015

El valor de la Democracia




Amartya Sen es un filósofo y economista indio que nació en Bangala cuando la India aún era británica. De hecho se licenció (1955) y doctoró (1959) en Cambridge cuando India ya era independiente (1947). Obtuvo el premio nobel de economía en 1998. De nacionalidad India siempre estuvo muy preocupado por el bienestar de la población.

De hecho una cita suya en un libro de microeconomía me impulsó a buscar algún libro suyo en la biblioteca. La cita era:
 “Dar dinero a los hambrientos en lugar de alimentos. En algunas zona afligidas por hambrunas de hecho, exportaban alimentos”, 
es decir hay lugares donde la gente pasa hambre, no porque no haya comida sino porque se reparte de forma injusta.

El libro que encontré era “El valor de la democracia” (ed. “El viejo topo” 2006) donde Sen realiza un ensayo defendiendo la democracia.

En primer lugar niega la tesis de algunas personas que asocian democracia a cultura occidental y que ponen como ejemplo el desastre que es Iraq desde que Sadam Hussein dejó el país para instaurarse una democracia. En contraposición presenta varios ejemplos históricos de pequeños ensayos democráticos en diferentes puntos de Asia mucho antes de la democracia griega.
En esos casos los gobernantes contaban con la gente para la toma de decisiones y es que para él, democracia no es solo votar, es debate público, es respeto a la opinión de los demás.

Una auténtica democracia es:
  • Participación política de los ciudadanos.
  • Instrumento de la ciudadanía para expresar demandas y necesidades.
  • Permitir a los ciudadanos aprender unos de otros permitiendo establecer valores y prioridades en consenso (función constructiva).

La democracia, expone, protege a los más débiles cuando acontece una crisis, todos los casos de grandes hambrunas solo se han dado en países donde no existía democracia.
En una auténtica democracia se protege la libertad para votar y para opinar, se respetan los derechos de cada ciudadano dentro de un marco legal, se garantiza la libertad de expresión, no existe censura de la prensa y la información puede circular libremente.
En las elecciones todos deben tener la oportunidad de expresar sus puntos de vista y sus programas y el electorado debe tener libertad para informarse.

Termina el ensayo haciendo unas reflexiones sobre la globalización, la cual defiende insistiendo en que globalizar significar aumentar las interrelaciones y el comercio entre todos los pueblos, lo que no implica imponer a los demás la cultura occidental. Los problemas y los argumentos de los que están contra la globalización se solucionarían si se cambiaran las formas para que los beneficios llegaran a los más pobres.

No cabe duda que el ensayo es interesante y que es importante para los que vivimos en democracia, conocerla, valorarla, saber que democracia no es solo votar cada 4 años y sobre todo que para que la democracia funcione bien, es fundamental:
  • El respeto a la opinión de los demás.
  • La transparencia en la gestión.
  • La libertad de prensa que debe fiscalizar las labores del gobierno.
  • Un marco legal establecido democráticamente.
  • La separación de poderes. 

Imagen: Amartya Sen 20071128 cologne.jpg. Autor: Elke Wetzig  Cc-by-sa-3.0. Creado: 28-Noviembre-2007 via  Wikipedia

sábado, 7 de marzo de 2015

El Derecho al Ocio


Paul Lafargue nació en 1842 en Santiago de Cuba, como Cuba pertenecía entonces a España era por tanto español, de padre francés. Sus padres se trasladaron a Francia cuando tenía 9 años y allí estudió. En 1865 conoció en Londres a Karl Marx y poco después se casó con una de sus hijas.
 
Entre sus obras ha caído entre mis manos una titulada “El derecho a la pereza”. En este libro, Lafargue defiende la jornada laboral de 3 horas como solución a los problemas de sobreproducción y de exceso de trabajo de los obreros de las fábricas de aquella época (finales del siglo XIX).
 
Es paradójico como aun en el siglo XXI en el que estamos, muchos problemas que plantea Lafargue aun se mantienen. Así, en aquella época, limitar la jornada laboral a 10 horas se veía como todo un triunfo de las reivindicaciones de la clase obrera, aunque, como indica su texto, esta ley que se aprobó en la Inglaterra en 1847, fue por el odio de los aristócratas terratenientes a los industriales.
 
En su libro resalta, por ejemplo, el hecho de que los trabajos forzados de los presidios obligaban a trabajar 10 horas mientras que en la Francia de la Revolución tenían jornadas de hasta 16 horas en algunas fábricas.
 
En otro pasaje comenta “una buena obrera no hace con el huso más de 5 mallas por minuto. Algunas máquinas tejedoras hacen 30.000 en el mismo tiempo. Por consiguiente, cada minuto de máquina concede a la obrera 10 días de descanso. Pero vemos que en lugar de prolongar su descanso, el obrero redobla su esfuerzo como si quisiera rivalizar con la máquina.
 
En aquella época todos esos productos producidos en fábricas no podían venderse más que a burgueses o a gentes de otros países pues los obreros ganaban poco y no tenían tiempo más que para el trabajo. En el último capítulo expone que reduciendo las horas de trabajo los obreros podrían dedicarse a consumir los productos que ellos mismos producen.
 
Hoy en día hemos aumentado el tiempo de ocio y claramente hemos entrado en una época donde el “consumismo” ha permitido que siga funcionando el modelo capitalista. No obstante, la reducción de jornada como consecuencia de las mejoras tecnológicas ha avanzado poco desde 1847 y las cifras de paro ponen de manifiesto que deberíamos trabajar menos horas para que trabaje más gente.

sábado, 17 de agosto de 2013

EL PAÍS DE LOS SUEÑOS: Economía (y II)



Sigo citando a @AndriMagnason:
“El crecimiento económico tiene en cuenta exclusivamente factores económicos: no tiene en cuenta las consecuencias y los efectos a largo plazo, el valor de las cosas o la calidad que pueden aportar a nuestras vida. El crecimiento económico no tiene en cuenta el tiempo que la gente emplea con sus hijos o con sus familias”.
“La riqueza no se mide con dinero, sino en si la gente tiene la habilidad de enriquecer su propia vida, su ambiente y su cultura, con significado y con valor”.
“Un índice [económico] debe servir a la gente y no al revés”.

La humanidad debería plantearse qué futuro desea para sus descendientes, crecer a cualquier precio, diezmando los recursos de nuestro planeta no parece que sea la opción correcta.

“En Islandia, la industria pesquera da trabajo a aproximadamente 12.000 personas (…) la masa viva que la flota pesquera deposita en tierra, sería suficiente para mantener las vidas de diez millones de personas. (…) Las máquinas incrementan la productividad y convierten a la gente en algo redundante. Así que necesitan hacer algo más. (…) Un hombre mantiene a mil personas. Los otros novecientos noventa y nueve necesitan hacer algo diferente”.
“La fertilidad del valle del Nilo fue tal que miles de hombres empleaban su tiempo en hacer poca cosa más que sembrar y cosechar para llenar sus barrigas. Habían conseguido construirse casas, poner en marcha escuelas e inventar palabras para preservar sus leyes y sus historias. (…) El Faraón creyó que todo sería mejor si él mismo pudiese controlar las cosechas y darle un uso que valiese la pena, llamó a su ingeniero jefe (…) que hizo el boceto más sencillo que existe: una pirámide que requerirá una gran cantidad de trabajo... que dejará a los obreros suficientemente cansados para poder amenazar el poder del Faraón”.
“(…) gente que vive a través de la gente, la gente que se convierte en el pilar de la economía. Es así como se crean empleos y es así como el mundo sigue en constante movimiento.”

La tecnología permite que la humanidad pueda satisfacer sus necesidades básicas sin tener que trabajar de Sol a Sol. ¿Esto quiere decir que sobra gente del mercado de trabajo? Ni mucho menos, las jornadas laborales deben adaptarse a la nueva situación y nuevos tipos de trabajo como el arte, la ciencia, la asistencia social o incluso el entretenimiento pasan a ocupar a las personas. Este es el camino que debe permitir al ser humano realizarse y disfrutar de la vida sin hacerlo a costa de los demás.
 
  Imagen: : Joydeep / Wikimedia CommonsCC-BY-SA-3.0 / Ceriagrion coromandelianum (male) 

 

viernes, 16 de agosto de 2013

EL PAÍS DE LOS SUEÑOS: Economía (I)

Escultura "Alegoría de la Economía" por José Alcoverro. Detalle de la fachada del Banco Hispano Americano (ahora Santander) en la Plaza de Canalejas de Madrid

Magnason expone diversas perlas en su texto:
“Privatizar las instituciones bancarias más importantes del país transfiere una vasta cantidad de poder a un pequeñísimo número de individuos y compañías. Esto se lleva a cabo disfrazado con el espíritu de la ideología de la desregularización y la perfección del libre mercado.”
La privatización transfiere sectores estratégicos del país fuera del control de los gobiernos y por tanto fuera del control de los ciudadanos que en democracia eligen al gobierno.

“Si cada individuo pretende maximizar sus beneficios personales sin importarle lo más mínimo el interés nacional, todos nos convertiremos en perdedores.”
Como ya comenté en mi entrada “Los Mercados” la mano invisible de Adam Smith no puede funcionar en un mundo real, y como definió Nash (Premio Nobel de Economía en 1994) el mejor resultado no se obtiene cuando cada uno busca su propio mejor resultado sin cooperar con los demás (Equilibrio de Nash).

“La población islandesa es la que debe beneficiarse de los recursos del país y no los gigantes industriales internacionales.”
Los políticos están siempre siendo tentados por multinacionales (que además saben hacerlo muy bien) para que les entreguen los recursos del país con la escusa de que ellas saben sacar partido mejor de esos recursos y que así producirán puestos de trabajo.

En la próxima entrada veremos más reflexiones sobre una economía más cercanas a las personas.

 Imagen: Luis García  Cc-by-sa-2.0. Taken: 20-September-2007 via  Wikimedia Commons


jueves, 15 de agosto de 2013

Islandia: El país de los sueños

EL PAIS DE LOS SUEÑOS: Manual de autoayuda para una nación atemorizada
Por Andri Snaer Magnason


Compré este libro con la idea de conocer un poco mejor cómo se desarrolló la crisis económica en Islandia, un país de alrededor de 300.000 habitantes con uno de los mayores niveles de vida del mundo. Pero este libro se publicó en realidad unos meses antes de que los grandes bancos islandeses quebraran y en realidad se centra no en el crecimiento desmesurado de sus bancos (que habían sido privatizados poco antes) a los que alude solo por encima, sino que es un estudio en profundidad de cómo quieren los islandeses que sea su futuro, a donde quieren ir y como. Es un gran tratado filosófico que plantea donde quieren llegar como sociedad, como democracia, como pueblo. Defiende la belleza del país frente a los que quieren convertirlo en una gran potencia productora de aluminio a base de inundar con presas gran parte de éste de cara a aprovechar la energía hidroeléctrica para estas fábricas, pero va más allá siendo un gran tratado donde habla de Economía, Liderazgo, Educación, Gastos Militares, Tecnócratas y Democracia.
En sucesivas entradas trataré de reflexionar sobre las diferentes ideas que Magnason plantea en su libro.

martes, 1 de enero de 2013

Feliz Año 2013

Ya estamos en un nuevo año. En 2012 parece que ni acabó el mundo, ni empezó una nueva era, ni nos han visitado los extraterrestres (que sepamos al menos) pero sí que ha sido un año para recordar. Aunque la crisis lleva con nosotros desde 2009, este año ha sido cuando más duro nos ha golpeado a los españoles y España ha pasado de ser una potencia económica repartiendo ayudas a otros países a ser un país necesitado de ayuda exterior que ya ha recibido una importante cantidad de euros para rescatar varias entidades bancarias, a pesar de que en 2009 Zapatero nos decía que nuestro sistema bancario era de los mejores del mundo.
Y es que la crisis económica mundial que se desencadenó en 2008 con la caída de Lehman Brothers, no afectó especialmente a España, de hecho otros países que ahora presumen de "estar bien" como Holanda tuvieron que rescatar a sus bancos, alguno bien conocido como ING que recibió cerca de  8.000 millones de euros en lo que se dio en llamar una "nacionalización parcial". Actualmente ING está devolviendo ese dinero y parece que va a tener que desprenderse de su negocio de seguros en Europa.

Aquí en España esa crisis fue el detonante que explotó una burbuja que se llevaba gestando desde hacía muchos años, la inmobiliaria. Los pisos habían alcanzado cotas donde solo vendiendo otro piso se podían pagar. O también metiéndose en hipotecones para toda la vida donde no se tenía en cuenta la posibilidad de que algún día pudieramos encontrarnos sin trabajo y donde regalábamos al banco montones de euros en intereses hipotecándonos a 20, 30 años o los que hicieran falta. Como ya denuncié entonces nos estábamos convirtiendo en esclavos de los bancos, dedicando en muchas ocasiones más de la mitad de nuestro salario en el pago de esos intereses que era dinero que los bancos se llevaban limpio.
Y claro, los bancos que iban a hacer, promover esa burbuja, animar a la gente a que se hipotecara más para aumentar sus beneficios. Y como entonces los pisos siempre subían de valor, no importaba que el que pedía la hipoteca no tuviera un trabajo estable, se ejecutaba la hipoteca y el banco se quedaba con el piso que ya se vendería por más valor. Era un negocio redondo y las tasaciones de esos pisos se hacían por los valores de burbuja con lo que todo el mundo conseguía hipoteca. Y los pisos pues seguían subiendo. Pero eso no podia crecer indefinidamente. Y la burbuja explotó.
Y el día en que los pisos empezaron a valer menos que los importes que debían los hipotecados fue el día en que me enteré (y como yo supongo que casi todos los españoles) que con entregar el piso al banco no era suficiente, que si el banco subastaba el piso y no cubría lo que debías de hipoteca, tu deuda continuaba hasta el punto que el banco podía embargarte parte del sueldo, de por vida, para sufragar esa deuda. Vamos lo que hemos conocido después, que en España no existe la dación en pago, a diferencia de otros países donde consideran que una deuda personal así no debe ser para toda la vida. Esto es algo que además solo afecta a las familias, una empresa que debe dinero, se liquida y se acabó. Aquí, los bancos concedían hipotecas en base a tasaciones que muchas veces realizaban ellos mismos y ahora que se ha visto que esas tasaciones estaban "hinchadas", el único responsable es el hipotecado.

Una lectura simple de la crisis actual es la siguiente:
Con el estallido de la burbuja inmobiliaria, los pisos empezaron a bajar de precio suavemente. Mucha gente que se metió para especular con ellos se vieron pillados y ya no podían vender por encima del precio de compra cuando además, en muchos casos, se metieron en hipotecas que no podían pagar. Por otro lado se dejaron de construir pisos lo que hizo aumentar las cifras de paro, en un primer momento en la construcción. Los bancos empezaron a encontrase con pisos embargados que no podían vender, la subida del paro ralentizó el consumo de las famillias lo que provocó más paro. Los bancos estaban atascados con pisos y sin liquidez por lo que cerraron el grifo de la financiación a las empresas que no pudieron seguir invirtiendo y muchas tuvieron que cerrar, provocando más paro. En un momento así hubiera sido ideal devaluar la moneda para que la bajada del consumo interior se viera compensada con un aumento de las exportaciones pero el euro y los intereses alemanes de mantenerlo alto (a ellos les conviene así porque sí que siguen exportando mucho) impidieron el alivio de la economía por ese lado.
Y aquí estamos, en un atolladero. España, como país, no tenía deuda al principio de la crisis, hablo de deuda pública. Sí que había muchas empresas y particulares con muchas deudas pero eso no tenía porqué ser problema del estado. Como la actividad económica se ralentizó,  los ingresos del país bajaron en picado, aumentaron los gastos por prestaciones y ayudas lo que llevó a España a entrar en cifras de déficit (ingresábamos menos de lo que gastábamos). Las inversiones públicas (AVE, aeropuertos, etc.) previstas con 4 años de antelación ya no podían costearse con la bajada de los ingresos y mucho menos podía costearse la sangría de corruptos y chupópteros que alrededor de los partidos políticos sacaban tajada del maná del estado.
Llegó Rajoy (aunque Zapatero ya había empezado) con las tijeras y mandó al garete nuestras conquistas sociales de décadas de luchas sociales. Había que recaudar más (subida de IRPF, IVA y otros impuestos) y reducir los gastos (menos prestaciones). Para aumentar la competitividad del país había que bajar los salarios y los bancos no podían dejarse caer, se rescató a los bancos con problemas con dinero público (transformando la gran deuda privada en deuda pública) y la deuda de España creció a cotas impensables.

Bueno como reza el título, Feliz 2013, aunque personalmente no acabo de ver la salida de este círculo donde hemos entrado. En una próxima entrada quizá me muestre más optimista y plantee alguna salida para este atolladero.



miércoles, 12 de septiembre de 2012

BIENVENIDOS A CATALUÑA

A la vuelta de las vacaciones este año tenía un notificación de "Transit" ¿qué será eso? me pregunté.

Y es que este año nos decidimos a pasar las vacaciones en la Costa Dorada y tras recorrer desde Madrid 530 kilómetros y tras 5 horas de viaje abandonamos la autopista para bajar hacia Cambrils.
Tras pasar el único tramo donde había un carril en cada sentido, otra pequeña autovía me acercaba a Reus, la C-14.
Pues resultó que en dicha autovía se limitaba la velocidad a 100 y yo inocente de mí sobrepasé ligeramente dicha velocidad y un radar me pilló a 116 km/h.




Bueno como Cataluña anda algo justa de presupuesto tampoco está mal colaborar con 50 euros más. Al menos no me quitaron puntos.
Eso sí Port Aventura estuvo tan chulo como la última vez hace más de 10 años.


sábado, 28 de julio de 2012

¿Crecimiento a cualquier coste?


La supervivencia de todos los seres vivos - incluido el hombre - depende de la integridad de la compleja red de fenómenos biológicos, entre los que se encuentra el sistema ecológico de la Tierra. No obstante, lo que el hombre hace sobre la Tierra viola esa ley fundamental ya que las tecnologías modernas actúan sobre el sistema ecológico que nos sustenta de forma amenazadora para su estababilidad Con una trágica perversidad, hemos vinculado una gran parte de nuestra economía productiva a unos aspectos de la tecnología que son destructuras en el plano ecológico que nos han encerrado en un ciclo de autodestrucción. Si queremos escapar de este camino que conduce al suicidio, debemos comenzar por aprender las realidades ecológicas de la vida.
Barry Commoner,  1969 

Barry Commoner es un biólogo estadounidense que ya hace 43 años estableció en una conferencia de la UNESCO la necesidad de que la tecnología debía ir de la mano de la ecología. Hoy hemos avanzado algunos pasos en ese sentido pero aún conviene recordarlo.

martes, 24 de enero de 2012

La Globalización


La limitación arbitraria y egoísta de la globalización liberal, meramente económica y financiera, la sufrimos ya en Europa al adoptar una moneda única. Pero ¿acaso implantamos al mismo tiempo una justicia única, una sanidad global, unos transportes unificados, una educación homogénea, una movilidad laboral, un derecho común?
Jose Luis Sampedro "El mercado y la globalización" 2005

En 2005 cuando parecía que el dinero nunca se iba a acabar y que los pisos nunca dejarían de subir, Jose Luis Sampedro ya anunciaba lo absurdo que era una moneda común con políticas fiscales y sociales diferentes. En la segunda parte de su libro nos cuenta como la globalización solo significa aumentar las desigualdades y la pérdida de poder de los pueblos.

By Sbw01f [GFDL (www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC-BY-3.0 (www.creativecommons.org/licenses/by/3.0)], via Wikimedia Commons



La Globalización

La liberación de las operaciones financieras y monetarias que con los actuales avances tecnológicos se pueden hacer en pocos segundos y a nivel mundial, con total ausencia de control sobre ellas es lo que ha venido a llamarse GLOBALIZACIÓN, donde un gran conjunto de decisiones económicas importantes se toman fuera de los gobiernos (y por tanto del control democrático de los ciudadanos) se toman desde el poder privado, desde esos grupos económicos que mencionábamos en el capítulo anterior y que ahora son conocidos como “los mercados”. Estos grupos económicos se pueden permitir el lujo de lanzar ataques especulativos contra gobiernos o contra monedas como está pasando ahora con el Euro con el único fin de obtener beneficio, sin importarles lo más mínimo las consecuencias sociales o medioambientales que puedan acarrear.
Con la escusa de la libertad financiera y la desregularización de los mercados se anteponen  los mecanismos e intereses capitalistas a el resto de aspectos de la vida como los éticos, educativos, jurídicos, etc. Contra esa dependencia se alzaron grandes luchas sociales en los siglos XIX y XX que nos llevaron al actual “estado del bienestar” que ha mejorado la calidad de vida de millones de personas de los países occidentales y que encumbró los sistemas socialistas en muchos otros países. Tras el desplome de los países socialistas se ha dejado paso libre a la expansión mundial del poder financiero y especulador.
Vivimos en una globalización económica pero no social. A pesar de las mejoras científicas y tecnológicas, las desigualdades no solo no disminuyen sino que crecen cada vez más concentrándose el dinero cada vez en menos manos.
Otro mundo es posible donde una autoridad supranacional mire por el interés común de todos los seres del planeta, donde la eliminación del hambre, de la enfermedad  y de la violencia así como el acceso a la educación, vivienda y sanidad de calidad sin comprometer el medio ambiente sea un objetivo global, sin egoísmos, sin fronteras. La humanidad necesita alcanzar la mayoría de edad, debemos dejar de comportarnos como niños y que la solidaridad entre todos los ciudadanos del mundo sea real.