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lunes, 29 de enero de 2024

ÉTICA IV: RENACIMIENTO

 


Con la llegada del Renacimiento, el humanismo alejará de nuevo la moral de la religión. Aunque esta época se recuperarán muchas ideas griegas, dentro del humanismo, habrá una gran diversidad.
Para los humanistas, la libertad no consiste solo en ser libre de injerencias externas sino especialmente en poder tomar parte activa en el gobierno.
Cabe destacar a Pico Della Mirandola que su "Discurso sobre la dignidad del hombre" ha pasado a la historia como el manifiesto por la dignidad humana y constituye una de las mejores declaraciones que se han hecho sobre el significado y el valor del individuo como ser libre para escoger una forma de vida: el hombre tiene libre albedrío y solo de él depende su modo de vida.
 
También es de destacar en esta época la "moral protestante". Con la Reforma Luterana, la moral queda apartada del magisterio de la Iglesia, dado que ningún ser humano tiene atribuciones ni autoridad suficiente para erigirse en intérprete de la voluntad divina, quedando la moral limitada a la vida terrenal. También es de destacar que con el calvinismo se acepta la usura, prohibida previamente por católicos y protestantes. Se acepta que el dinero produzca dinero, lo que abrirá la vía a la especulación sin freno y el impulso del capitalismo.
En interesante señalar que en aquellos países que lucharon por conservar a cualquier precio la tradición católica haciéndose impermeables a las ideas reformistas, no se produjo la independencia del sistema político con respecto a la doctrina y autoridad de la Iglesia y en ellos la moral siguió asociada a la religión, convirtiendo al catolicismo en una religión cerrada y opuesta por principio a los derechos y valores propiciados por la ideología liberal.

También pertenece a esta época el inventor de lo que ha venido en llamarse "realismo político" que es ni más ni menos que Maquiavelo al que se le atribuye la defensa de una política sin moral, la concepción de la política como voluntad de mantener el poder a cualquier precio, la tesis de que el fin justifica los medios, y de que lo único que cuenta a la hora de evaluar una acción política son los resultados.
Dice Maquiavelo: si los hombres no son buenos por naturaleza, sino que tienden a incumplir las leyes cuando son contrarias a su propio interés, si se dejan llevar por las pasiones y por la ambición, es útil acudir a la historia, porque en ella se ejemplifican la constantes de naturaleza humana y se hallan modos de aprovechar lo bueno que hay en ella y combatir, en cambio, sus perversiones. Un político debe proponerse, por encima de todo, mantener la cohesión y el orden.
Maquiavelo critica las deficiencias del liberalismo consistentes en la incapacidad del pensamiento liberal para propiciar una libertad dispuesta a la participación y cooperación ciudadanas. Así por ejemplo, Roma consiguió la estabilidad gracias a la alianza entre la aristocracia y el pueblo y a poner énfasis en la importancia y el valor de las virtudes cívicas.

Finalmente, también se escriben en esta época varias Utopías como las de Tomas Moro, Tommasso Campanella o Francis Bacon donde plantean sociedades perfectas y como el propio nombre dice, utópicas pero que servirán de referencia para muchas ideas futuras como el comunismo o la Royal Society.
 
 
El Renacimiento es la base del pensamiento occidental actual y por tanto también de la moral y ética contemporáneas en esta parte del mundo. Comunismo, capitalismo y libertad individual tienen su germen en estas ideas que a su vez se basaron en desarrollar más las ideas precedentes (que vimos en anteriores entradas).

 
Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci - Web Gallery of Art:   Imagen  Info about artwork, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=48852
 
 

lunes, 15 de enero de 2024

ÉTICA I: CLASICOS GRIEGOS


 

Como indiqué en mi entrada anterior voy a intentar echar una mirada sobre la evolución de la ética en el mundo occidental.

Los textos más antiguos de la cultura occidental son los clásicos griegos. Ya entonces se empezaba a discernir entre lo que era un buen o un mal comportamiento.

Allí los sofistas dirán que la ética es la reflexión sobre lo bueno, sobre la mejor manera de vivir, lo que hoy llamamos “excelencia” y ellos llamaban “virtud”. Ya plantearon en aquella época varias dudas sobre la ética y las leyes morales: 

¿Son naturales o convencionales (esto es, por conveniencia o interés)? 

¿Son innatas o se deben enseñar? 

Y si se deben enseñar, ¿cuál es la clave de lo que se debe enseñar?


También pudieron constatar el poder que tiene el lenguaje que hace que sea posible justificar cualquier opinión o punto de vista. "Cualquier tesis puede defenderse si el argumento es hábil". Según Platón "la elocuencia, el dominio del lenguaje y de la capacidad de persuadir, o directamente de manipular al otro, no es más que un instrumento que se puede utilizar para bien o para mal, puede ponerse a servicio de unos objetivos que pueden ser justos o injustos". La oratoria no es justa ni injusta, para que sea justa es preciso que el orador también lo sea y no busque su interés particular, sino el de todos.


Platón al comienzo de la República, intentará explicar lo que es la justicia y terminará todo el diálogo sin éxito, con meras aproximaciones a la definición buscada. En Critón pone en boca de Sócrates estas palabras: "vivir como ciudadano es obedecer las leyes o utilizar la persuasión para que cambien si las consideramos equivocadas".

Más tarde, Aristóteles dirá: “un hombre bueno es el que ha aprendido a vivir con otros hombres”. Según él, la teoría de las virtudes como núcleo de la ética remite directamente a la educación pues "es a través de la educación como se adquieren los hábitos y las costumbres más convenientes para la vida en sociedad". Famosa es su frase donde define la virtud: "es el justo medio entre 2 extremos puramente viciosos".

"El hombre debe desear lo que es conveniente para uno mismo y también para el conjunto de la sociedad. Ser prudente implica deliberar, ponderar, contrastar opiniones ya que no hay ciencia del término medio. Se puede afirmar incluso que la amistad puede ser más necesaria que la justicia, ya que cuando los hombres son amigos, ninguna necesidad hay de Justicia".


Muy interesante es la distinción que hace Aristóteles entre dos tipos de Justicia: la justicia distributiva que reparte los bienes entre los ciudadanos y la justicia correctiva que corrige el daño infligido. Ambas se rigen por el criterio de la proporcionalidad que consiste en dar a cada uno lo que le corresponde o lo que merece y en reparar las injusticias derivadas de comportamientos perjudiciales como el fraude o el robo. También introduce un nuevo concepto, la equidad, que consiste en una especie de “excepción” a la justicia. En realidad, lo justo y lo equitativo son lo mismo pero lo equitativo es mejor, aunque es difícil aceptarlo porque lo que equitativo consiste en “una corrección de la justicia legal”. Es necesario incluir esa corrección porque el problema de la ley es que es universal, se legisla para todos, cuando los casos particulares en ocasiones exigen ser vistos como casos excepcionales que reclaman una suspensión de la ley o una interpretación distinta de la habitual. En tales casos, la excepción es más justa que la aplicación estricta y rigurosa de la letra de la ley. No es que la legislación esté mal, es que la realidad es compleja y no se ajusta a la uniformidad que la legislación supone. “Por eso lo equitativo es justo y mejor que cierta clase de Justicia, no que la justicia absoluta, pero sí mejor que el error que surge de su carácter absoluto”.


Para Aristóteles no es el qué sino el cómo alcanzarlo lo que debe preocuparnos. No deliberamos sobre los fines sino sobre los medios.

Así puedo concluir:


Podemos decir que los objetivos de la agenda 2030 son buenos, de eso no cabe duda, pero debemos preocuparnos de cómo vamos a alcanzar esos objetivos. Ahí es donde podemos cometer el error.

La moral es difícil de enseñar incluso se afirma que solo podemos ayudar a descubrirla por uno mismo. En cada sociedad los valores morales pueden ser diferentes. Seguimos en el proceso de definir qué es ser "bueno".

Es importante educar en la justicia incluso con el ejemplo. Si no lo hacemos corremos el riesgo de que el egoísmo haga que triunfe la injusticia.


Es labor del político elaborar leyes que poco a poco hagan una sociedad más justa.

 

Platón:De Desconocido - Marie-Lan Nguyen (2006), Dominio público, 
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1307144

Aristóteles:De Según Lisipo - Jastrow (2006), Dominio público, 
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1359807

domingo, 28 de febrero de 2021

Impuestos

 


Desde la antigüedad, a los hombres les ha sabido mal pagar impuestos. Hoy en día es normal escuchar frases del tipo: “es mi dinero”, “es un robo”, “si quiero algo me lo pago yo, no necesito al estado”. Muchos de estos se llaman “liberales” porque quieren “libertad” para poder gastar su dinero en lo que ellos quieran.
Pero esos liberales circulan por carreteras que ha construido el estado, hacen uso de puertos o aeropuertos construidos por el estado. Tienen luz y agua corriente en sus casas gracias a las infraestructuras construidas por el estado y si un día tienen una enfermedad tan grave como para que el tratamiento no puedan costeárselo, el estado también acudirá en su ayuda.
Y es que el estado con el dinero de los impuestos cubre un amplio espectro de servicios al ciudadano muchos de los cuales son el resultado de muchos años de lucha para que toda la población pueda disfrutar de ellos.
No hace tantos años que la población no disponía de médicos, profesores, asistentes sociales, pensiones para la jubilación o para cubrir enfermedades o accidentes que impidan trabajar, prestación por desempleo, prestación por maternidad tantas cosas que cuando llegaban, uno debía echar mano a los amigos, a vender lo poco que tenía o forzaba a las gentes a la miseria, al hambre o a la delincuencia.
Y todos estos servicios no se podrían dar sin un estado que recaude impuestos para poder satisfacerlos.

A lo largo de la historia muchos gobernantes han usado estos impuestos para su enriquecimiento personal y es lógico que los “tributantes” sean escépticos sobre el posible buen uso de los impuestos. En una democracia el modo de gastar estos impuestos debería ser la base de los programas electorales de los distintos partidos y debería haber una transparencia total sobre cada euro gastado.
Cuando votamos, elegimos nuestros representantes al parlamento y allí es donde se elaboran las leyes por las que nos relacionamos, pero también, al formarse el parlamento se elige quien va a detentar el poder ejecutivo, es decir, en qué se va a emplear el presupuesto del estado. Cada ministerio tendrá asignadas unas partidas del presupuesto y en base a ellas tendremos escuelas, autopistas, hospitales, policías, prestaciones sociales o aviones de combate.
También con los impuestos se puede ayudar a reducir la desigualdad entre los ciudadanos. Es justo que trabajo difíciles, penosos o que supongan mayor beneficio para la sociedad estén mejor remunerados (cosa por cierto que no se suele cumplir) pero que haya gente con ganancias superiores a 10 veces el SMI parece poco ético.
Y de ahí también surge la progresividad de los impuestos a mayores ganancias mayor porcentaje de impuestos a contribuir a la bolsa común.
 

Francisco de Vitoria, teólogo español del siglo XV considerado padre del derecho internacional dijo:


“Si los bienes se poseyeran en común serían los hombres malvados e incluso los ávaros y ladrones quienes más se beneficiarían, sacarían más y pondrían menos en el granero de la comunidad.”


Es decir no cabe duda de que el ser humano es imperfecto y tampoco podemos pensar que el estado va a resolver todos nuestros problemas.


El estado debe recaudar lo justo para la satisfacción de las necesidades básicas de sus ciudadanos. Donde situar ese nivel de necesidades vía impuestos es una labor difícil pero este debe ser uno de nuestros objetivos de cara a establecer un futuro estable y próspero y que evitarará muchos conflictos a generaciones venideras.

 

Imagen "Taxes - Illustration" by DonkeyHotey is licensed with CC BY 2.0. https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/ 

 

martes, 10 de marzo de 2020

Oportunidad



La salud es un problema global y no solo cuando hablamos de enfermedades contagiosas. Los sistemas de salud deben estar garantizados para todo ser humano, resida donde resida.

En este mundo de corralitos, donde cada país mira para dentro pero no para fuera, la ONU debería encargarse de cada crisis humanitaria que se produzca en el planeta. Pero no solo de los problemas globales de salud: de cada guerra, de cada campo de refugiados, de cada hambruna, de cada violación de los derechos humanos, de cada destrucción medioambiental.

Esos liberales que solo quieren al estado para que defienda sus posesiones son la peor ideología desde el fascismo que ha tenido la humanidad.

Hay que eliminar las fronteras y permitir de forma cabal y consensuada que la ONU intervenga en cada conflicto, sea en la región que sea, haya o no haya petróleo o materias primas, haya o no haya democracia.

Libertad sí pero también responsabilidad. Momentos como este son fundamentales para darse cuenta del caos al que nos dirigimos como humanidad. Un planeta cada vez más contaminado, con recursos que terminarán por agotarse, con personas que sufren. ¿Acaso no está la felicidad del ser humano más cerca del que ayuda a los demás que del que acapara riquezas con ansia?

Aprovechemos esta crisis y que sea una oportunidad para mejorar.


Imagen: De Joowwww - Trabajo propioPhoto for reference use on Military aircraft insignia page., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4427614

miércoles, 1 de enero de 2020

Monarquía en el siglo XXI

 


 
Nuestra tradición está llena de cuentos donde reyes, príncipes y princesas protagonizan sus historias. En el mundo real también hay y ha habido reyes algunos con poder absoluto, otros casi sin poder como los que hay ahora en varias democracias europeas. De lo que quería hablar hoy aquí es de eso, ¿tiene sentido un rey en una democracia?

Al final el rey es un ser humano, uno más del país, no tiene nada de especial aparte de ser hijo de otro rey ¿qué sentido tiene que haya un rey por herencia sanguínea cuando en democracia todo se elige por la voluntad del pueblo?

Se podría argumentar que realmente es la voluntad del pueblo tener un rey en esas condiciones dado que así lo dispone la Constitución que fue aprobada democráticamente por el pueblo. En el fondo en España así es.

Pero ¿qué sentido tiene? Un rey es una rémora de otro tiempo donde el poder se ejercía de forma jerárquica y despótica, un rey que no manda ¿para qué?

El actual rey de España es un cargo “representativo”, no ostenta ninguno de los tres poderes: legislativo, ejecutivo ni judicial. Sí que es el capitán general de las fuerzas armadas por lo que en caso de crisis sí podría atribuirsele cierto poder. 

Es un servidor de España, está ahí cuando el país lo necesita. En caso de haber en el país alguna crisis política grave, la actuación del rey, si es adecuada, podría ayudar a solventar la situación.

Se ha criticado mucho los gastos que la corona suponen para el país, pero el rey también tiene muchas obligaciones: debe recibir a mandatarios de otros países, viajar en representación de nuestro país, debe ser ejemplar en sus actos, ser un referente en muchos ámbitos y como puede leerse actualmente en su web oficial:
La corona contribuye a la estabilidad del sistema político dada su vocación integradora ante las diferentes opciones ideológicas y es cauce de cohesión entre los españoles.

En este artículo se comenta un tema también controvertido, la inviolabilidad del rey:

Quizá sea necesaria cierta reforma de la monarquía, la inviolabilidad del rey es un poco absurda, al menos en sus actos privados. Por muy rey que sea no puede estar exento de ser juzgado si comete un delito en su vida privada.

Cada vez se oye en internet más voces que piden república y atacan al rey de diversas formas. Mi opinión personal es que Felipe VI ha actuado de manera correcta durante su reinado y valoro positivamente la institución. Sí que valoraría, como he comentado, revisar el tema de la inviolabilidad y tampoco estaría mal consultar a la población, aunque fuera de forma no vinculante, sobre si el monarca de turno que toque realiza bien o no su trabajo.



Imagen: Corona Real Española. Autor:Miguillen. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Corona_real_espa%C3%B1ola.svg

jueves, 6 de septiembre de 2018

Inglaterra: La Revolución Gloriosa

Guillermo de Orange


La  Revolución Gloriosa de Inglaterra significó el fin del absolutismo en la Inglaterra del 1689.

Curiosamente esta revolución, mucho menos famosa que la francesa, no acabó con la monarquía en este país (monarquía que continúa actualmente). La revolución depuso a un monarca absolutista Jacobo II y lo sustituyó por un monarca constitucional venido de fuera, Guillermo de Orange. La diferencia era que este nuevo monarca no tenía poder absoluto sino que debía someterse a lo que se establecía en la Constitución. Una Constitución que era aprobada por el Parlamento inglés, que pasaba a tener de hecho, el poder legislativo, esto es, la facultad de elaborar leyes.

Este Parlamento, que ya no necesitaba la autorización del rey para para reunirse, era elegido por menos del 2% de la población pero sucesivamente, a lo largo de los años (y de los siglos) fue incrementando la población con capacidad para votarlo hasta llegar finalmente al sufragio universal ya en el siglo XX.

Entre las mejoras que se introdujeron en Inglaterra en aquella época estaba la recaudación de impuestos supervisada por inspectores que anotaban y rendían cuentas de lo que se recaudaba, la independencia del poder judicial donde los jueces ya no siempre se movían influenciados por la riqueza de los contendientes sino que velaban por el cumplimento de las leyes y sobre todo la protección de la ciencia y de los emprendedores. La protección de las patentes consiguió que fuera rentable para cualquiera invertir en una idea y pronto Inglaterra estuvo al frente de la innovación mundial, no en vano, allí fue donde se originó la Revolución Industrial.

Un detalle importante vigente desde el principio eran las “peticiones” donde cualquier persona podía realizar peticiones al Parlamento y que además eran escuchadas.

Así, mientras otros países (como España) seguían anclados en sistemas pasados donde las élites recogían la riqueza y donde la innovación estaba penada por la amenaza que producía a estas élites de perder su posición, Inglaterra se colocó al frente de la economía mundial y demostró que transferir poder a una parte bastante amplia de la sociedad era bueno para el país.

Un país próspero hoy en día se identifica por un gobierno comprometido con los servicios públicos, la ampliación de la educación y unas reglas de juego realmente equitativas.

Y por supuesto sin olvidar la independencia de los medios de comunicación que son los que sacan a la luz los posibles excesos que los otros poderes puedan cometer.



Imagen: Guillermo de Orange. De Manner of Willem Wissing - www.rijksmuseum.nl Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=417519

viernes, 2 de febrero de 2018

Libertad






¿Qué es la libertad? Si entramos al diccionario de la RAE veremos que tiene muchas acepciones siendo las más destacadas:


Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

Es decir, libertad en cuanto a libre albedrío.

Estado o condición de quien no es esclavo.
Estado de quien no está preso.

Estas dos son como contraposición a la esclavitud o a la prisión. Hay muchas otras, de hecho es una palabra con muchos significados distintos según el contexto. Me voy a centrar en dos especialmente:

En los sistemas democráticos, derecho de valor superior que asegura la libre determinación de las personas.
Condición de las personas no obligadas por su estado al cumplimiento de ciertos deberes. 
 
Y es que no cabe duda de que la libertad como algo opuesto a la esclavitud o algo opuesto a la prisión es algo bueno y deseable, sin lugar a dudas.

En cambio, si entramos en las otras acepciones la cosa ya empieza a dar más que pensar. Por ejemplo, en la primera de las acepciones, podría argumentarse que es algo imposible si existiera “el destino” por no hablar de la frase más asociada a la palabra libertad: “La libertad de cada uno acaba donde empieza la de los demás”.

Partiendo de que no creo en el destino y que efectivamente considero a cada uno responsable de sus actos me voy a centrar en las últimas dos acepciones.

¿Puede o debe el estado obligar a sus ciudadanos a cumplir ciertos deberes?¿Hasta donde? En la respuesta a esta pregunta se encierra en gran medida la respuesta a los distintos sistemas políticos y formas de organización que ha tenido la humanidad.

Aunque sería interesante, no voy a realizar un paseo por los distintos sistemas políticos que han organizado nuestra vidas a lo largo de la historia, voy a intentar centrarme en línea con mis últimas entradas del blog en nuestro sistema: la democracia. ¿Donde empieza y acaba la libertad del individuo en democracia?¿Hasta donde debe intervenir el estado?

Hay un grupo importante de personas que opinan que la libertad debe ser lo más amplia posible y el estado debe reducirse al mínimo, dedicándose solo a mantener la ley y el orden y garantizar el cumplimiento de los contratos. Así deberían reducirse drásticamente los impuestos, dejando libertad de movimiento a las empresas y a las personas.

En la entrada sobre “Democracia” señalaba las palabras de Bertrand Russell sobre la libertad personal:

Debe existir una esfera dentro de la cual las acciones de un hombre no pueden estar sujetas a la fiscalización gubernamental, incluyendo la libertad de palabra, la libertad de prensa y la libertad religiosa. 
 
No hay duda, palabra, prensa y religión deben estas abiertas a los individuos aunque ya podemos introducir matices, como decir que no debemos atacar a otras personas gracias a esa libertad por ejemplo mediante insultos (palabra), difamaciones (prensa) o mediante atentados en nombre de la religión.


Centrándonos en el aspecto económico, podríamos empezar recordando a Adam Smith, que defendía el libre comercio como el medio más idóneo para la economía, afirmando que las contradicciones engendradas por las leyes del mercado serían corregidas por lo que él denominó la "mano invisible" del sistema que en pocas palabras establecía que la libre competencia perfecta (sin intromisión del estado) permitía un beneficio de todas las partes y un crecimiento económico justo y constante.

Así muchos líderes internacionales como el líder conservador británico, David Cameron, han declarado que:

Los mercados libres son la mejor fuerza imaginable para producir riqueza y felicidad humanas

En base a ello promovieron políticas que acabaron con el monopolio estatal de los servicios públicos en Reino Unido y de forma similar se ha ido realizando en el resto de Europa.

Pero ¿realmente no necesitan al estado estas empresas y estos mercados?

Podemos señalar en primer lugar, el papel del estado como garante de la propiedad privada gracias a la policía y el sistema legal, protegiendo locales y la producción de las empresas, pero también mediante leyes de patentes que impiden el robo de las ideas y de la marca y la propiedad intelectual de las mismas.

También se benefician las empresas con la inversión en investigación y desarrollo del estado. Toda la investigación realizada en los organismos públicos de investigación y en las universidades acaba revertiendo en innovaciones para las empresas del país.

Otro beneficio para las empresas son todas las infraestructuras que realiza el estado, las redes de carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos facilitan el comercio, los suministros o incluso el acceso de la mano de obra a los puestos de trabajo de las empresas.

Otro importante capítulo que no sale habitualmente en los titulares de los periódicos salvo casos flagrantes son los distintos tipo de subsidios que se dan a las empresas a veces en forma de reducciones fiscales y otras en forma de rescates como las autopistas o los bancos españoles. ¿No deberían ser responsables los accionistas de las empresas de las quiebras de las mismas? ¿Por qué sí pueden recoger los dividendos cuando van bien pero no pueden perder el valor de sus acciones cuando van mal? ¿Es porque son empresas estratégicas?. Y si es así ¿no sería mejor que dichas empresas estratégicas permanecieran en manos del estado?

Llegamos a la situación absurda de que el riesgo recae en el contribuyente, mientras que los beneficios se privatizan.

El fin de las empresas es obtener beneficios, no deben ponerse en sus manos los servicios públicos cuyo fin debe ser dar un buen servicio al ciudadano. Y cuando hablo de servicios públicos me refiero a la sanidad, la educación, los servicios sociales, la seguridad social, el sistema judicial, la policía, la defensa, el transporte y también el suministro de energía, agua, la vivienda social o las comunicaciones.

Existen multitud de ejemplos que han demostrado que la privatización de algunos de estos servicios no solo no los han mejorado sino que además han costado más caros que antes de ser privatizados.

Y es que vivimos en una sociedad donde todos tenemos cabida y nadie debe quedar en las cunetas, aunque es cierto que como decía Margaret Thatcher:

No sé de nadie que haya llegado a lo más alto sin trabajar duro. Esa es la receta. No siempre te llevará a lo más alto, pero debería acercarte bastante

Hay que fomentar el trabajo y el esfuerzo pero no podemos dejar a merced del libre mercado y de las ansias de riqueza de las empresas nuestra economía. Thatcher también dijo:

Cada regulación es una restricción de la libertad; cada regulación tiene un coste
 
El meollo del tema es hacer las regulaciones adecuadas, cosa harto difícil pues es como una balanza donde un peso un poco superior en uno de los lados puede producir abusos de los que reciben ayudas, un peso en el otro dejar personas desprotegidas. 

Si algo hemos demostrado los seres humanos es que tenemos imaginación para saltarnos las reglas para nuestro interés, de ahí, que sea fundamental un cambio cultural donde lo importante no sea la regulación sino la buena intención de todos en que se lleve a cabo de forma justa. Casi suena utópico, pero no lo veo imposible.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Democracia



En su ensayo “Ideas que han ayudado a la humanidad”, entre otras, Bertrand Russell defiende la democracia:
“Soy firme creyente en el gobierno democrático representativo como la mejor forma para los que poseen la tolerancia y el autodominio necesarios para hacerlo operativo.”
Pero también señala:
“Sus defensores cometen un error si suponen que puede ser introducido de inmediato en países donde el ciudadano medio ha carecido hasta ahora de todo adiestramiento en el toma y daca que esa forma de gobierno requiere.”
Para que para que en un país haya democracia, no basta con convocar unas elecciones y esperar que todos acaten la mayoría. La democracia va unida a la tolerancia, al respeto al que piensa diferente y hay que enseñarla en las escuelas. Por tanto, instaurar democracia en países donde el odio y la violencia están al orden del día, no solo es difícil sino que puede abocar a peores resultados que un régimen dictatorial.

Se me ocurre que una opción en tales casos, podría ser establecer un gobierno provisional de la ONU, apoyado por fuerzas especiales y con un desarme de la población. Así durante un periodo de al menos 10 años, centrando los esfuerzos en educar, unir y enseñar a la población a ser tolerante. Solo si se consigue un periodo suficientemente largo de no violencia y de tolerancia, podría entonces convocarse una elecciones y dejar al país a su libre albedrío.

Otras dos buenas ideas políticas que Bertrand Russell comenta en su ensayo son las ideas de ley y gobierno. Comenta que podría existir un gobierno sin ley pero no podría existir ley sin un gobierno que asegure que esta se cumple. Por supuesto hay y ha habido malos gobiernos, de hecho ha sido lo habitual a lo largo de la historia:
“La historia demuestra que cualquier grupo de hombres a quienes se confía poder sobre otro grupo abusará de dicho poder si puede hacerlo con impunidad.”
Gracias a la democracia, ese poder resulta temporal y depende de la aprobación periódica del pueblo impidiendo los peores abusos de poder. La ley y la democracia ponen límites a los excesos del gobierno.

Además de Ley y Gobierno son necesarias más ideas para que la humanidad tenga éxito en materia de organización social como la libertad personal que plantea compuesta de dos partes:
  • Un hombre no puede ser castigado a no ser por un correcto proceso legal.
  • Debe existir una esfera dentro de la cual las acciones de un hombre no pueden estar sujetas a la fiscalización gubernamental, incluyendo la libertad de palabra, la libertad de prensa y la libertad religiosa.

Bertrand Russell defiende un gobierno internacional que respete las leyes y la libertad personal de cada individuo tal y como se ha expuesto. Admite que es arriesgado y que inicialmente podría resultar en un proyecto fallido, pero la alternativa dado el nivel tecnológico que ha alcanzado el hombre serían las guerras y una involución en el progreso de la humanidad.
“Un gobierno internacional si tiene éxito llevaría a la humanidad a una era de felicidad y bienestar como jamás se ha soñado, aboliendo la pobreza en todo el mundo sin exigir más de 4 ó 5 horas diarias de labor productiva y donde las enfermedades se reducirán aun más. El tiempo libre conseguido gracias a la organización y la ciencia podrá dedicarse al goce puro pero también podrá dedicarse al arte y a la investigación científica. De la sabiduría colectiva que demostremos durante los próximos 20 años depende que la humanidad quede sumida en un desastre o que alcance un nuevo nivel de dicha, seguridad, bienestar e inteligencia.”
Esto decía Bertrand Russell en 1945 cuando dos países parecían dominar el mundo. Tenían armas nucleares y potentes economías. Eran EE.UU. y la URSS. Hoy en día el mundo ha cambiado bastante y parece que EE.UU. es el país hegemónico con una potente economía y sobre todo con una potente fuerza militar que le convierte de hecho en el sheriff del mundo y que le permite el lujo de decidir que no apoya medidas contra el cambio climático que apoyan casi todos los países del globo o le permite tener el derecho de vetar decisiones de la ONU (aunque hay que admitir que estas dos cosas no son exclusivas de este país).

20 años decía Rusell, pero 70 años después seguimos en realidad en la misma encrucijada. Sigue habiendo hambre, pobreza y guerras en el mundo. Las desigualdades sociales aunque durante algún tiempo parecieron reducirse sobre todo en occidente, de nuevo parecen crecer. El mundo ha cambiado mucho desde entonces pero el riesgo de desastre todavía está latente. Rusell no lo menciona, entonces no era un problema tan manifiesto, pero los recursos de la Tierra se están agotando, la contaminación, la falta de agua dulce planean sobre nosotros como amenazas que si no hacemos nada acabarán por afectarnos. Es necesario un gobierno mundial que tome decisiones importantes para acabar con estos problemas pero sobre todo para acabar con la desigualdad del mundo. Un gobierno al servicio de las personas y no al servicio de las grandes empresas ni al servicio de los mercados. Un gobierno para un mundo sin fronteras donde todos los niños tengan las mismas oportunidades de desarrollarse y de triunfar en la vida sin importar donde nacieron. Y donde los derechos humanos estén garantizados sin importar país, raza o religión.

domingo, 29 de octubre de 2017

Filosofía



Esta vez elegí un libro de Bertrand Rusell (1872-1970) Premio Nobel de Literatura y uno de los grandes pensadores del siglo XX.

En sus ensayos sobre filosofía, trata de promover su estudio, empezando por una definición moderna: “Filosofía” significa “amor a la sabiduría”, es lo que los hombres deben adquirir si se quiere que los nuevos poderes inventados por los técnicos y entregados por ellos a los hombres y mujeres corrientes para que los manejen, no precipiten a la humanidad a un espantoso cataclismo. Una definición acorde con la época en que estaba reciente el descubrimiento de la bomba atómica.

En su ensayo señala que la filosofía clásica tenía dos objetivos distintos:
  • Comprender el mundo que nos rodea.
  • Comprender cual es la mejor forma posible de vida.
Así, la filosofía ha estado toda la historia muy ligada a la religión y luego a la ciencia, de hecho la ciencia poco a poco ha ido comiéndole contenidos a la filosofía, cosas que se consideraban teorías filosóficas fueron posteriormente encuadradas dentro del ámbito de la ciencia a medida que esas teorías han podido ir poniéndose a prueba y han podido ir verificándose. 
Pese a ello, aún hoy hay muchas preguntas que podemos hacernos y que la ciencia aún no explica como: ¿Sobrevivimos a la muerte de algún modo?¿Tiene el universo algún propósito? Y si lo tiene, ¿es importante la vida tal y como la conocemos en ese propósito? Estas y otras preguntas quedan aún por resolver.

Los avances científicos y tecnológicos del mundo moderno hacen necesario adiestrar a una gran cantidad de personas de forma muy especializada pero no debemos olvidar que debemos estudiar también cómo utilizar nuestro dominio sobre las fuerzas de la naturaleza para mejorar la vida y la felicidad de las personas, para asegurarnos de que el planeta no es devastado. Es necesaria una amplia investigación de la vida humana, en el pasado como en el presente y una apreciación de las fuentes de desdicha o satisfacción tal como aparecen en la historia. De eso se encarga la filosofía y no debemos excluirla de los planes de estudio.

 
En su ensayo “Filosofía y política” hace un desarrollo de las 3 grandes corrientes filosóficas desde el pasado. Plantea 2 extremos que debemos evitar:

Por un lago están los “escépticos” como Protágoras o Hume que plantean que nada es seguro y nada puede demostrarse por lo que no hay nada en lo que creer. 

Frente a ellos están los “dogmáticos” como Hegel o Platón que defendían la idea de las verdades absolutas e indiscutibles. 

En el medio quedan los “empiristas” como Demócrito o Locke que establecen que existe incertidumbre en nuestro conocimiento pero no hasta el extremo de no creer en nada como los escépticos sino que debemos aceptar que podemos estar equivocados y debemos tener en cuenta esa posibilidad pero debemos ir aceptando las explicaciones que parecen más realistas en cada momento.

Los sistemas dogmáticos aplicados en política han llevado a regímenes oligárquicos donde la autoridad marca lo que se debe pensar como verdades absolutas e indiscutibles que llevan como consecuencia la persecución de los que no piensan como marca la oligarquía dominante, el odio sistemático al resto, no hay cabida a la discusión y casi siempre acaba degenerando en conflictos y guerras.

domingo, 29 de enero de 2017

La inhumana tecnología o el poder del código

En un viaje reciente al reservar por internet el hotel pude observar como una oferta que aparecía al solicitar una habitación doble, no aparecía si solicitaba 2 habitaciones dobles. ¿Era un problema de la web (del código) o realmente se pretendía realizar así la oferta? (podría ser por ejemplo que no se quería fidelizar grupos o familias). Finalmente realicé 2 reservas a mi nombre de 1 habitación y en ambas pude aprovechar la oferta (como inconveniente las habitaciones estuvieron cerca pero no continuas).

En otra ocasión solicité en una oficina de registro cierto trámite y el funcionario que me atendió me dijo que no podía realizarlo, no por falta de habilitación, o porque fuera ilegal. La escusa esgrimira era "el programa no me deja meterlo".

Anécdotas como éstas me traen a la mente el capítulo 7 de libro de Lawrence Lessig "El Código 2.0" donde de una forma muy inteligente establece las reglas que regulan el comportamiento humano. Señala 4 restricciones que hacen que la gente se comporte de una u otra forma:



  • La Ley: Si una ley nos obliga o prohibe cierto proceder la gente obedece la ley para evitar multas, cárcel o incluso la muerte.
  • Las Normas Morales: Hay ciertas leyes no escritas o ciertas costumbres que además suelen variar muchas veces de un lugar a otro que contradecirlas puede ser más o menos grave.
  • La Arquitectura: Lo que es imposible no se puede hacer. Aquí también dependemos de como por ejemplo las administraciones diseñan algo para que no se pueda incumplir. Puede prohibirse circular con coche por una calle (señal de tráfico =  Ley) o impedirse (mediante vallas atravesadas = Arquitectura).
  • El Mercado: Lo que es caro no puedo pagarlo.

¿Donde entra el código? Claramente en la tercera restricción. Si un programa se diseña o se implementa de forma que una opción no sea posible, no podremos ejecutar dicha opción por mucho que sea legal, de costumbre común o barata.



Es sobre este aspecto, el código sobre el que quería reflexionar. Surge como otro factor más impersonal sobre el que excusarse para realizar algo que a veces no es justo. Igual que el famoso pasaje de las uvas de la ira  de la película de John Ford (que adapta la novela homónima de John Steinbeck):

- Yo no puedo hacer nada, cumplo órdenes; me mandaron a deciros que estáis desahuciados.
- ¿Quiere decir que me echan de mi tierra?
- No hay que enfadarse conmigo, yo no tengo la culpa.
- ¿Pues quién la tiene?
- Ya sabes que el dueño de la tierra es la compañía Shawny Land.
- Pero tendrán un presidente; alguien que sepa para qué sirve un rifle.
- Pero, hijo, ellos no tienen la culpa. El banco les dice lo que tienen que hacer.
- Muy bien, ¿dónde está el banco?
- En Tulsa, pero allí no vas a resolver nada; allí sólo está el apoderado. El pobre sólo trata de cumplir las órdenes de Nueva York.
- Entonces, ¿a quién matamos?
- La verdad, no lo sé. Si lo supiera te lo diría; yo no sé quién es el culpable.
- No pienso marcharme de aquí señor, no hay nadie en el mundo que pueda echarme de mi tierra. Mi abuelo la trabajó durante 70 años. Mi padre nació aquí. Todos nacimos aquí. Y algunos murieron aquí.
Tras la crisis del 29 millares de granjeros tuvieron que emigrar a California sin que nadie fuera responsable de aquella crisis, de que perdieran sus tierras.

Tenemos que evitar que el código sirva como excusa para  que se produzcan situaciones injustas en el futuro, que las decisiones técnicas supongan resultados inhumanos. No podemos permitir que las máquinas tomen decisiones sobre aspectos donde es necesario una flexibilidad que solo un humano puede tener.


Imagen: https://en.wikipedia.org/wiki/File:Wrathposters141.jpg

sábado, 7 de marzo de 2015

El Derecho al Ocio


Paul Lafargue nació en 1842 en Santiago de Cuba, como Cuba pertenecía entonces a España era por tanto español, de padre francés. Sus padres se trasladaron a Francia cuando tenía 9 años y allí estudió. En 1865 conoció en Londres a Karl Marx y poco después se casó con una de sus hijas.
 
Entre sus obras ha caído entre mis manos una titulada “El derecho a la pereza”. En este libro, Lafargue defiende la jornada laboral de 3 horas como solución a los problemas de sobreproducción y de exceso de trabajo de los obreros de las fábricas de aquella época (finales del siglo XIX).
 
Es paradójico como aun en el siglo XXI en el que estamos, muchos problemas que plantea Lafargue aun se mantienen. Así, en aquella época, limitar la jornada laboral a 10 horas se veía como todo un triunfo de las reivindicaciones de la clase obrera, aunque, como indica su texto, esta ley que se aprobó en la Inglaterra en 1847, fue por el odio de los aristócratas terratenientes a los industriales.
 
En su libro resalta, por ejemplo, el hecho de que los trabajos forzados de los presidios obligaban a trabajar 10 horas mientras que en la Francia de la Revolución tenían jornadas de hasta 16 horas en algunas fábricas.
 
En otro pasaje comenta “una buena obrera no hace con el huso más de 5 mallas por minuto. Algunas máquinas tejedoras hacen 30.000 en el mismo tiempo. Por consiguiente, cada minuto de máquina concede a la obrera 10 días de descanso. Pero vemos que en lugar de prolongar su descanso, el obrero redobla su esfuerzo como si quisiera rivalizar con la máquina.
 
En aquella época todos esos productos producidos en fábricas no podían venderse más que a burgueses o a gentes de otros países pues los obreros ganaban poco y no tenían tiempo más que para el trabajo. En el último capítulo expone que reduciendo las horas de trabajo los obreros podrían dedicarse a consumir los productos que ellos mismos producen.
 
Hoy en día hemos aumentado el tiempo de ocio y claramente hemos entrado en una época donde el “consumismo” ha permitido que siga funcionando el modelo capitalista. No obstante, la reducción de jornada como consecuencia de las mejoras tecnológicas ha avanzado poco desde 1847 y las cifras de paro ponen de manifiesto que deberíamos trabajar menos horas para que trabaje más gente.

domingo, 10 de agosto de 2014

La DEMOCRACIA en España necesita un cambio en el Sistema Electoral

Una persona un voto. 
Algo tan sencillo y tan elemental en una democracia y que no se cumple en España.


El reparto provincial de diputados del Congreso hace que el voto de las provincias menos pobladas de España valga más que el de las más pobladas por aquello de asignar un número mínimo de escaños por provincia. ¡Como si luego que un diputado sea de una provincia o de otra importara en el Congreso donde todos los diputados votan lo que marca la dirección de su partido!. Una cámara nacional como el Congreso de los Diputados debería tener una única lista y recontar los votos a nivel nacional. No es nada raro, es como se cuentan los votos de las elecciones europeas.

¿Listas abiertas? Creo que no tiene sentido votar en listas abiertas cuando la gente no conoce más que a los líderes de cada partido. En este ámbito votar a partidos y no a personas tiene sentido.

Votar en listas abiertas, es decir, a personas, tiene sentido cuando la gente conoce a las personas y eso solo puede ser en entornos más reducidos, locales.

Mandemos a paseo a esa cámara cementerio de elefantes que no representa nada que es el Senado y hagamos un nuevo Senado que sea una auténtica cámara territorial. ¿Cómo? Realizando circunscripciones más pequeñas donde se elija a 1 solo senador.


Esta es la propuesta: Se divide España con unos 36.000.000 de habitantes en 180 circunscripciones, cada una elije a 1 senador lo que nos lleva a 1 senador cada 200.000 habitantes.
Así podría haber un senador por cada gran ciudad de Madrid: Alcalá de Henares, Móstoles, Getafe tendrían 1 senador, en la capital se dividiría en distritos y saldrían alrededor de 15 senadores (3.000.000 de habitantes / 200.000), provincias como Cuenca con 208.000 habitantes tendrían 1 senador, en algún caso habría que juntar 2 provincias.
Cada circunscripción así podría conocer a sus candidatos y no se votaría al partido sino a la persona, de hecho sería común que aparecieran muchos candidatos independientes y esta vez sí, esos candidatos defenderían los intereses de su región y no los dictados de su partido. Una auténtica cámara territorial con listas abiertas.
Y para redondear el tema se debería crear una web institucional donde cada candidato pueda colgar su programa y una vez elegido, donde el representante deba colgar el resultado de su trabajo como senador: sus intervenciones, sus votaciones y donde sus ciudadanos representados puedan consultar de forma abierta (o no según deseos del ciudadano) cosas a su representante regional y donde recibir interacción de forma obligatoria en un plazo determinado de tiempo (por ejemplo 7 días). Lo que propongo al fin y al cabo es potenciar la democracia participativa.



Imágenes del Banco del imágenes del Ministerio de Educación con licencia licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported (Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual)(CC BY-NC-SA 3.0)


domingo, 25 de mayo de 2014

Elecciones Europeas


¿Vuelve a ganar el PP o fracaso sonado del PP?

El PP pierde 2.600.000 votos desde las últimas elecciones europeas, pero el PSOE pierde una cantidad similar. Parece que el bipartidismo ya no es tan claro en España pero otra visión de los resultados nos diría que entre PP y PSOE se supera en votos al resto de formaciones con representación, aunque raspado.
Algo esperado por otro lado pero hay más lecturas interesantes:
- Aparecen nuevos partidos como PODEMOS, Ciudadanos o Primavera Europea (que incluye a los ecologistas de EQUO) con representación parlamentaria.
- En Cataluña ERC supera a CIU por primera vez (que yo sepa) desde la transición.
- En Extremadura y Asturias el PSOE supera al PP (no fue así en las últimas generales).
- En Castilla-La Mancha antiguo feudo socialista sigue ganando el PP.
- Ciudadanos un partido que surgió en Cataluña allí solo tiene 157.000 votos de los 487.000 que obtiene en España.
- La izquierda plural (IU) vuelve a subir cuando el PSOE baja.
- PODEMOS con 5 diputados podría significar una nueva alternativa.

Nunca hay que olvidar que son unas elecciones europeas, en unas generales simplemente por el reparto provincial el resultado sería diferente, y sobre todo MAS INJUSTO.

Los resultados