viernes, 29 de marzo de 2024

ÉTICA XVI: EL CÍRCULO DE VIENA

 



A Ludwig Wittgenstein también se le incluye como perteneciente a la filosofía analítica. Publicó en 1921 el tratado lógico-filosófico (Tractatus logico-philosophicus) que fue texto de referencia para el Círculo de Viena. Básicamente, vino a decir que no podemos aplicar a las conductas las misma reglas que damos (que la ciencia da) a los fenómenos físicos. Así, concluye que no podemos hablar, en términos científicos, de la ética, aunque sí podemos pensar en ello aunque no se puede hacer usando palabras dado que solo describen cosas del mundo que experimentamos. Esta idea, como hemos visto similar a la defendida por Moore defiende que ni la ética ni la metafísica son ciencias dado que su lenguaje no habla de la realidad ni de los hechos.

Moritz Schlick fundador y alma del círculo de Viena afirma que la ética es una ciencia normativa pero no absoluta sino relativa a cada época y sociedad. El fundamento de las normas morales se encuentra en la sociedad y el egoísmo no es más que la ausencia de los impulsos sociales. Según él, todos somos egoístas, la moral nos hace mostrarnos a los demás como que no lo somos.
 
Otro miembro del círculo, Alfred Jules Ayer indica que las intuiciones éticas, que defendía Moore, no son verificables. Afirma que los conceptos éticos no son analizables pero no porque sean intuiciones sino porque son pseudoconceptos y carecen de contenido fáctico. Por ejemplo si yo digo "usted ha obrado mal al robar ese dinero" el hecho que afirmo no es superior que al que digo con "usted robó ese dinero". El resto de lo que se dice en la frase simplemente indica mi desaprobación moral que también pude haberlo expresado mediante el tono o el sentido de la exclamación.
 
Esa es en efecto la tesis del emotivismo ético: los juicios de valor expresan en el mejor de los casos los sentimientos o las emociones de quienes los emiten, no añaden nada a la información que tenemos sobre la realidad empírica sino que se refieren a mi aprobación o desaprobación concreta de esa realidad. Al mismo tiempo, sin embargo, y no es banal señalarlo, los juicios éticos pretenden suscitar sentimientos en los demás e incitar a la acción. Tienen una acción persuasiva.
 
A estas tesis contrapone sus ideas R.M.Hare que afirma que ese tipo de frases no necesariamente tienen que ser persuasivas sino quizá solo están "recomendando" una conducta. Según él, todos tenemos unos principios fundamentales que nos han sido enseñados de forma que cuando alguien debe decidir como comportarse en una situación debe confrontar los hechos con los principios que ya posee, poniendo en marcha lo que él llama "pensamiento crítico". 

Por ejemplo, el deber general es salvar la vida de una persona, pero puede ser bueno dejar morir a un paciente que sufre, que piensa que su vida carece de dignidad y que solicita que lo ayuden a no seguir viviendo.

Esta falta de "pensamiento crítico" puede devenir en dogmatismo y fanatismo, por tanto es necesario que los principios éticos sean flexibles.

Aquí comienza el declive de esta ética analítica que se centra en los términos éticos sin entrar a dilucidar los problemas éticos que afectan a las personas y provocan conflictos en la sociedad.

Cualquier pensamiento o conclusión moral dependerá de las circunstancias. 

Grandes defensores de la paz como Gandhi, Martin Luther King, Yasir Arafat o Isaac Rabin fueron asesinados. ¿Qué moral llevó a asesinar a todos ellos? Alguien que puso los intereses de su grupo (religioso, nacional, étnico) por encima del bien común.


Viena hacia 1923 de Carl Robert Rädler (1881–1940) - Dorotheum, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=57147246

 

domingo, 24 de marzo de 2024

ÉTICA XV: MOORE

 


 

Kant ya se preguntó: ¿por qué las ciencias progresan y la filosofía permanece estancada?. A principios del siglo XX triunfaba el positivismo científico, es decir, que no existe conocimiento que no parta de la experiencia. En una época donde la filosofía era cada vez más oscura, inescrutable y especulativa apareció la filosofía analítica que trata de clarificar la tarea del filósofo mediante una reflexión que explique de qué estamos hablando cuando utilizamos conceptos tan vagos como el bien, el espíritu, el ser o la nada.
 
El primer filósofo analítico fue el británico George Edward Moore. Según él no hay que preguntar ¿qué es bueno? sino más bien ¿qué significa bueno?. Fijándose para ello en lo que han dicho sobre el término la mayoría de los filósofos precedentes descubre que casi todos han incurrido en un error, error que él denomina "falacia naturalista". Por ejemplo, decimos que el placer, la inteligencia o la felicidad son buenos pero si los analizamos bien, nos damos cuenta de que ninguno de esos conceptos asociados a bueno agotan en realidad el significado total de bueno. La conclusión a la que se llega con tales argumentos es que "bueno" es un atributo indefinible, pues la definición de una cosa consiste en enumerar las partes que la componen y, sin embargo, es imposible enumerar las partes que pueden componer "bueno". "Bueno", sencillamente, no tiene partes y no se puede definir. Denota una "cualidad simple e indefinible".
 
La "falacia naturalista" consiste en el hecho de identificar lo que es, un hecho, algo natural, con lo que debe ser, un valor, algo que Victoria Camps apunta, ya había sido denunciado anteriormente por Hume.
 
La salida que da Moore para producir una ética es indicar que ésta viene inspirada por la intuición. Según él, para un intuicionista, no podemos dar una definición satisfactoria de bueno pero sí podemos pensar en "el ideal" o el bien absoluto. Y aunque ciertamente es difícil, si no imposible, descubrir ese ideal, Moore lo intenta tratando de pensar qué cosas tienen un valor intrínseco o qué cosas son valiosas en virtud de ellas mismas. En el último capítulo de su libro "Principhia Ethica" indica:
 
Las cosas que deberían existir por sí mismas, los bienes mayores, son dos:
1) los goces estéticos
2) los afectos personales
Es decir, la belleza y la amistad son los bienes máximos.
 
En conclusión, para Moore, el error histórico de la ética ha consistido en tratar de decir qué es la virtud o qué es bueno, que es algo que no se puede definir dado que no se puede explicar mediante un conjunto de propiedades naturales observables. Él defiende que la intuición puede proporcionarnos el conocimiento de qué es valioso por sí mismo.
 
La filosofía analítica terminó de separar ciencia de filosofía y dejó claro que no podemos estudiar los comportamientos igual que se estudian las ciencias naturales.
 

 G.E.Moore de Ray Strachey, born Rachel Pearsall Conn Costelloe (4 June 1887 London – 16 July 1940) - https://www.npg.org.uk/collections/search/portrait/mw17626/Oliver-Strachey-GE-Moore-John-Maynard-Keynes-Baron-Keynes, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=78757550

martes, 19 de marzo de 2024

ÉTICA XIV: NIETZSCHE

 


He dudado si incluir una entrada a este filósofo pero creo que es importante incluir puntos de vista diferentes. También quiero comentar que en este caso condensar en una entrada de blog el pensamiento de Nietzsche no me ha sido fácil, he buscado apoyo en otros textos y en unas horas que he dedicado a la entrada seguro que el resumen no es el mejor que se puede encontrar por internet.

Nietzsche no creía en Dios y en sus obras ataca a la moral cristiana que se basa en un ser todopoderoso que  proporciona esa base para esa moral. Como ese ser no existe, la moral cristiana carece de sustento y por tanto no tiene ningún fundamento.
 
Nietzsche compara la moral cristiana con la moral griega y indica que la moral griega es la moral del señor mientras que la moral cristiana es una moral de esclavos. 
 
Según él, en Grecia distinguen los buenos que son los nobles de los plebeyos que son los malos (aquí Victoria Camps cita al poeta griego Teognis) en cambio los judeocristianos han ensalzado las virtudes del débil como el sacrificio, la humildad, la pobreza, según él como resentimiento ante el poder de los nobles.
 
En su obra "La genealogía de la moral"  expone que la envidia del débil buscando esclavizar al fuerte con él, ha hecho que la sociedad occidental ensalce a los compasivos, los altruistas, los humildes en lugar de ensalzar los valores superiores (para él) como lo activo, lo fuerte, lo dominador, la fe en sí mismos o el orgullo propio.
 
Con sus críticas, se podría pensar que Nietzsche lleva a la simple destrucción de toda la moral occidental de su época basada en el cristianismo, por el procedimiento de desvelar que lo que parecía superior es tan bajo como todo lo demás.
 
La pregunta por tanto es ¿realmente podrá mantenerse la moral quitándole todas las máscaras?
 
Al final del capítulo, Victoria Camps indica que hubo muchas reacciones contrarias a las ideas de Nietzsche, y destaca a Max Scheler que está de acuerdo con Nietzsche en cuanto a que el resentimiento es un síntoma de la debilidad de la vida y produce un trastorno que destruye la verdadera moral o moral objetiva, pero ese resentimiento no procede de la moral cristiana sino de la moral burguesa que defiende los valores de la utilidad antes de los valores de la vida.
El resentimiento deforma los valores porque nace de la contradicción entre el deseo de tener algo y la impotencia de alcanzarlo.

Según Pablo Ciliberti, décadas más tarde el nazismo manipuló el pensamiento de Friedrich Nietzsche para legitimar su ideología y consolidar su poder. Aunque Nietzsche no abogó directamente por las ideas nazis, ciertos elementos de su filosofía fueron reinterpretados y distorsionados para encajar en la agenda del régimen de Adolf Hitler. Esta interpretación selectiva proporcionó una apariencia superficial de apoyo intelectual a un régimen que buscaba consolidar su poder y promover objetivos discriminatorios y perjudiciales.

En realidad no sabemos si Dios existe, ni de existir como es. Pero el hecho de que Dios no exista o no sea como dicen los cristianos no invalida la moral cristiana. ¿Acaso son malos los mandamientos que Moisés recogió en las Tablas de la Ley? No matarás, no robarás, honrarás a tus padres, ... ¿alguien puede dudar de que estos "principios éticos" son buenos? 

Si buscamos una ética para el hombre moderno ¿acaso no podemos empezar utilizando los principios éticos que muchas religiones han establecido y han sido seguidas por millones de personas?

 

Friedrich Nietzsche, circa 1875 de Friedrich Hermann Hartmann - https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/originals/04/10/0b/04100baec90c105729b47f33c371476b.jpg, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=95970

jueves, 14 de marzo de 2024

ÉTICA XIII: MILL Y TAYLOR

 

 


John Stuart Mill y Harriet Taylor fueron un matrimonio que aportaron grandes ideas a le ética en el siglo XIX. Aunque el autor de los escritos fue Mill, señaló a su esposa como la inspiradora y en parte también autora de lo mejor de todos sus escritos. Escribió: "todo lo que escrito durante muchos años es atribuible tanto a ella como a mí" aunque las críticas de Taylor a algunos escritos de Mill hacen que algunos autores pongan en duda esta total colaboración.

Aceptaron la definición que hizo Bentham del utilitarismo pero se distanciaron de él al sostener que los placeres se distinguen entre sí por la calidad y no sólo por la cantidad. Hay placeres mejores y peores:

Es mejor ser un hombre insatisfecho que un cerdo satisfecho; es mejor ser Sócrates insatisfecho que un loco satisfecho.

Los Mill piensan la función de las leyes y de las disposiciones sociales es armonizar el interés privado y el público. Así los Mill parecen destinar el criterio utilitarista a la valoración de la legislación o de las políticas, en cambio la moral individual consideran que es más compleja y que va más allá de la motivación por el placer.

Es por ello que en su libro "sobre la libertad" (que Mill declara haber realizado estrechamente con su esposa) hace una defensa entusiasta del valor intrínseco de la libertad individual y en especial de la libertad de pensamiento y de expresión, el medio más al alcance de cada persona para estructurar y manifestar su individualidad, que es un requisito previo para la creatividad y la diversidad. 
 
Este libro es un alegato contra la tiranía social, la tiranía de la opinión de la mayoría. Es un rechazo absoluto y contundente del paternalismo ejercido por el estado para preservar un supuesto bien de la persona; un bien que le pertenece solo a cada uno y en el que debe condenarse todo tipo de interferencia exterior.
 
Los límites del poder político y social para intervenir en la libertad de las personas tienen un denominador claro y es el daño o perjuicio a otros. Ir más allá, y ejercer este poder contra alguien con el fin de procurarle un bien o cualquier cosa que se considere que pueda beneficiarle no es legítimo:
 
Nadie puede ser obligado, justificadamente, a realizar o no realizar determinados actos, porque eso fuera mejor para él, porque le haría feliz, porque, en opinión de los demás, hacerlo sería más acertado o más justo. Son buenas razones para discutir, razonar y persuadirle, pero no para obligarle o causarle algún perjuicio si obra de manera diferente. 
 
Defiende el "genio" del individuo que se atreve a ser original y distinto. Quien se deja arrastrar por las tendencias de la masa cae en la mediocridad imperante, que es uno de los grandes peligros de la humanidad.
 
En su libro "sobre la libertad" se detiene especialmente en la consideración de la libertad de "pensamiento y discusión". La verdad absoluta no la tiene nadie sino que se descubre y se alimenta por el contraste de opiniones diversas. Por tanto carece de sentido una ley sancionadora por delitos de opinión. La diversidad de puntos de vista y de creencias es buena para combatir las "creencias muertas" que son aquellas que se aceptan por costumbre y sin discusión alguna. Además de potenciar la individualidad de las opiniones y creencias, valorar la opinión por el simple hecho de ser la manifestación de una mente individual es una vía para la protección de las minorías.  
 
En nombre del individualismo se oponen a la "ley del matrimonio" vigente en aquella época, que otorga al hombre poderes abusivos sobre la mujer y la mantiene bajo su dominio sin tener en cuenta su deseo o su voluntad. Sostienen que la igualdad de derechos hará a las mujeres menos sacrificadas y a los hombres menos egoístas.

Filósofos posteriores han puesto especial cuidado en distinguir entre el bien y la justicia que son dos conceptos que no se deben confundir y habrá que ver si es objeto de la ética regular ambos valores. El utilitarismo, por el contrario, deduce lo que es justo de lo que los individuos consideran que es bueno para  ellos, una deducción no solo falaz, sino éticamente peligrosa.
 
Ciertamente hoy en día obligamos a la gente a llevar el cinturón de seguridad en el coche o el casco en la moto, Hill no estaría de acuerdo con estas obligaciones, si uno quiere jugarse la vida está en su derecho, según su argumento. Investigando a Mill más en profundidad argumenta que la sociedad sí que puede intervenir para evitar el suicidio porque según él "una persona no tiene la libertad de renunciar a su libertad". Como comenté con Bentham los planteamientos éticos sencillos no son válidos, la ética no es tan fácil de formalizar.
 
No obstante no cabe duda de que Mill y/o su mujer sí que plantearon muchas ideas avanzadas para su tiempo sobre todo en la igualdad de la mujer.
 
 
 
Imagen:Gender equality scale remix de Ngozi osadebe.  Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional. Wikimedia Commons 

sábado, 9 de marzo de 2024

ÉTICA XII: BENTHAM

 


 

Cuando estudié filosofía, el plan de estudios empezaba por Platón y acababa con Marx. El libro de Victoria Camps que tomo de referencia para estas entradas del blog dedica varios capítulos a otros autores más modernos y casi todos desconocidos para mí antes de comprar el libro. Después de Marx dedica un capítulo al utilitarismo.

Jeremy Bentham inventó el utilitarismo. Según él, el “principio de utilidad” consiste en que lo bueno es lo "útil" o lo que aumenta el placer y disminuye el dolor. Puesto que todos los hombres aspiran a ser felices y eso es indiscutible, los utilitaristas creen que el criterio de la moralidad no es otro que la felicidad de la mayoría.

El objetivo de una teoría moral es encontrar la manera de armonizar la felicidad individual y la felicidad colectiva. Utilidad y felicidad son, pues, dos ideas equivalentes, casi sinónimas. Las personas se mueven por el interés privado, buscan lo que les es útil porque aspiran así a la felicidad.
 
El principio de utilidad es a la vez un principio moral y político. Es moral porque ha de ser asumido por el individuo y es político porque el propósito es una legislación mejor.
 
No cabe duda de que el principio del utilitarismo es atractivo e incluso el más operativo cuando entran en conflicto intereses contrapuestos, como es habitual en las democracias modernas. 
 
Esta forma de pensar por la regla de la mayoría parece la única manera eficiente y rápida de zanjar un conflicto de intereses contrapuestos, pero hay un peligro si se contempla solo la autoridad de las leyes: Los derechos fundamentales que en ningún caso pueden dejar de ser respetados marcando un límite al cálculo de utilidades. Por ejemplo puede que los intereses de la mayoría consistan en construir escuelas y hospitales, pero puede ocurrir también que consistan en querer expulsar del territorio a los inmigrantes o en volver a instalar la pena de muerte allí donde está prohibida. Una ética de las consecuencias, como es la utilitarista, es aceptable siempre y cuando no se olvide que, además, hay principios.
 
La idea de bien común o interés público, imprescindible para el buen funcionamiento de la democracia no puede ser reducida sencillamente a una, por otra parte imposible, suma de intereses individuales.
 
Una ética basada en este planteamiento parece sencilla en esencia, "lo que haga feliz a la mayoría es lo aceptable" pero a la hora de aplicarlo a la realidad es mucho más complejo de lo que parece en principio. Establecer los límites al utilitarismo, es decir, cuales son esos principios o derechos fundamentales que en ningún caso se pueden violar no es una labor sencilla, se hace necesaria un reflexión adicional para decidir cómo y hasta donde llegan esos principios o derechos fundamentales.

 

Jeremy Bentham de Henry William Pickersgill Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6584649

lunes, 4 de marzo de 2024

ÉTICA XI: HEGEL Y MARX

 


Hegel no comparte la idea de que el sujeto tenga que aceptar como deberes unos principios con los que no se identifica ni seguramente puede hacerlo. La moral kantiana es una moral de deberes puros, extraños a la persona e independientes de su naturaleza.

 
El deber kantiano lo encuentra el sujeto que piensa y lo hace forma racional. Esto es un error, a juicio de Hegel, para quien en el individuo en solitario no es racional porque su subjetividad se lo impide. Así, "la ética absoluta no es otra cosa que un pueblo", ese pueblo al que Hegel llama Estado. 
 
El pensamiento ético de Hegel se asienta en autores griegos y en la estructura socio-política de la polis. Cree además que los griegos tenían razón al afirmar que "ser ético es vivir de acuerdo con las costumbres del propio país". Subscribe la respuesta de un pitagórico citado por Diógenes Laercio, al que, al preguntarle cuál podría ser la mejor educación para los hijos, respondió: 
 
"Que le hagan ciudadano de un pueblo con buenas instituciones".
 
Según él, las instituciones estatales son el producto de muchas mentes, un patrimonio común de realizaciones colectivas cuyos éxitos y fracasos son los de los individuos.
 
Abandona por completo una moral de la intención, como era la kantiana. Para él, los resultados son más importantes que los buenos propósitos.
 
La sociedad libre y racional no existe, pero existirá. El final es una necesidad lógica de la historia de forma de cada época mejora y es más perfecta que la anterior porque el pensamiento es más total y más racional.
 

 
 
Marx recoge de Hegel, la idea de que la libertad no es real y que se debe ir superando las limitaciones que le impone un orden social dominador.
 
Que la libertad se haya impuesto como valor fundamental a partir del derecho de propiedad y que éste haya sido entendido como un derecho "natural", pone de manifiesto el engaño implícito en cualquier doctrina moral que, lejos de apuntar a un mundo mejor, más justo y más libre, lo que procura es mantener el orden social existente en el que sólo unos cuantos son propietarios, se dedican a acumular riqueza y explotan a los trabajadores. Una moral nacida de una sociedad de clases no puede ser sino ideológica. Las ideas morales sólo justifican el dominio y los intereses de los que detentan el poder con el fin de que los oprimidos no salgan de la situación de seres dominados.
 
Como Hegel, cree que la sociedad evolucionará hacia una sociedad libre, de individuos iguales, donde no hará falta ninguno de los sistemas de coacción ideados para mantener el orden, no habrá estado ni derecho, ni religión ni, por supuesto, normas morales: la sociedad comunista.
 
Piensa que es el hombre el que debe encargarse de hacer que la sociedad evolucione.
 
Para nosotros el comunismo no es un estado que deba implantarse, un ideal al que haya que sujetar la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que supera el actual estado de cosas. Las condiciones de este movimiento se desprenden de los presupuestos actualmente existentes.
En una sociedad comunista se establecerá el criterio de: 
De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades.

 

¿Realmente la historia evoluciona a un mundo más igualitario y más justo? Mirando hacia atrás con perspectiva podemos decir que hemos mejorado: desaparición de la esclavitud, declaración de los derechos humanos, seguridad social, tribunales internacionales, agenda 2030... pero no ha sido un camino lineal, más bien ha sido una espiral con subidas y bajadas, no solo en Europa. Por ejemplo, el imperio Maya tuvo su apogeo en el primer milenio después de Cristo y cuando llegó Colón no era más que un vestigio de lo que fue. Y no hay más que echar hoy en día un vistazo a las noticias para ver como siguen destacando la guerra y la violencia. Tenemos como humanidad un desafío tremendo para reducir la contaminación y evitar el cambio climático y nos permitimos el lujo de seguir lanzando bombas.

  


Retrato de Hegel de Lazarus Gottlieb Sichling/ Según Julius Ludwig Sebbers - http://www.hegel.net/en/gwh3.htm, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=111424
Retrato de Karl Marx de John Jabez Edwin Mayall - Instituto Internacional de Historia Social, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=591288

miércoles, 28 de febrero de 2024

ÉTICA X: KANT

 


 

 

Los filósofos de todas las épocas se han preguntado si el hombre actúa en base a la razón o en base a la emoción. Tras mucho debate hoy en día se podría concluir que realmente actuamos con ambas: hay veces que razonamos las cosas y llegamos a tomar ciertas decisiones en base a la razón pero otras la emoción es la que nos impulsa a tomar las decisiones. Y es que en el fondo la emoción es un modo de resolver de forma sencilla y rápida cosas que nos costaría mucho esfuerzo o tiempo razonar.
 
Kant es el "máster" de la razón y defiende que con ella debemos explicar y resolver los problemas morales. Admira a Hume pero no está de acuerdo con él pues está convencido de que existen leyes morales puras que determinan a priori, sin motivos empíricos, lo que se debe hacer.
 
En su fundamentación de la "Metafísica de las costumbres" da una serie de pasos e "imperativos" que podría detallar en esta entrada del blog pero que esencialmente lo que proponen es que el fin último del ser humano no debe ser la felicidad sino ser digno de ella mediante mediante el cumplimiento del deber.
 
Para ello debe seguir la voluntad buena o el imperativo moral que impone el deber de la lealtad, la sinceridad y la fidelidad.

Existen unas leyes morales y para definirlas indica que sólo es moralmente bueno aquello que debería ser bueno universalmente y valer para todos sin excepción.
 
Libertad e igualdad también son máximas del deber:
 
El ser libre hace lo que quiere, que no suele ser lo mismo que quiere el otro. La ley moral tiene que ser universal. Además de ser libre y autónoma tienen que quererla sin excepción y coincidir en ella todos los seres racionales. Somos autónomos, sí, pero lo somos para darnos una ley cuyos requisitos para ser moral es que sea la misma para todos.
 
El hombre vive escindido entre lo que debe ser y lo que es. Una escisión que constituye otra de las grandes aportaciones de su ética, ya que, si el conflicto interno no existiera, la ética no sería necesaria; estaríamos en el reino de los fines donde ser y deber ser coinciden.
 
Kant ha sido criticado porque rechaza de un plumazo todos los relativismos anclados en la diversidad cultural y de la costumbres y plantea una ética de principios universalizables que tiene que ser abstracta y formal porque la unidad de la razón que Kant busca, se encuentra solo en los grandes conceptos: justicia, paz, libertad, igualdad,... pero desaparece a medida que concretamos y damos contenido a sus ideales.
 
Algo que es correcto en teoría puede no ser correcto al aplicarlo en la práctica. Por otro lado si es el individuo el que ha de juzgar si la máxima de su acción es universalizable, un individuo que no es solo razón sino una amalgama de deseos e inclinaciones, en ocasiones, puede justificar cosas completamente amorales.

Kant intentó establecer una ética basada solo en la razón, pero las personas nos movemos también por sentimientos. No obstante para una Inteligencia Artificial un planteamiento tan aséptico podría ser válido pues las IAs no tienen sentimientos.

¿Y realmente queremos un mundo donde las decisiones se tomen sin sentimientos?
 
 
Immanuel Kant por Gottlieb Doebler - http://www.philosovieth.de/kant-bilder/bilddaten.html, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=32847847

 

miércoles, 21 de febrero de 2024

ÉTICA IX: ROUSSEAU

 

 


Rousseau plantea un regreso a la naturaleza pues afirma:
El mal primigenio y todo lo perverso está en la sociedad.

 Con la agrupación social nace la desigualdad.

 
A diferencia de los autores anteriores Rousseau arremete contra la propiedad como origen de todos los males y de la división y discriminación entre los humanos.
 
Con la civilización el hombre se transforma deja de ser auténtico y pone el parecer por delante del ser, porque vive de cara a los demás y le importa el reconocimiento de los otros. Todo cuanto le rodea le invita a mostrarse diferente de como es y aparentar lo que los otros quieren ser. Y de todo ello es culpable la propiedad privada:
 
El primero que habiendo cercado un terreno se atrevió a decir "esto es mío" y encontró gente tan estúpida como para creérselo, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. ¡Cuántos crímenes, guerras, muertes, cuántas miserias y horrores habría ahorrado el género humano quien, arrancando las estacas, o llenando el foso, hubiera gritado a sus semejantes: "guardaos de escuchar a este impostor; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y que la tierra no es de nadie"!.
Rousseau plantea la historia en una serie de etapas que van desde el mundo salvaje, pasando por el actual donde aparece la propiedad privada y el despotismo de los ricos, hasta una sociedad final donde reina el imperio de la "voluntad general".
 
Hay que superar la inestabilidad inherente a la sociedad burguesa en la que prima el egoísmo sobre el bien general para alcanzar un auténtico pacto social que dará paso a la sociedad política ideal.
 
La voluntad general pretende representar esa voluntad a favor del bien común, que debería ser la de todos los ciudadanos, aunque, de hecho, no coincide nunca con lo que quieren todos y cada uno. No puede ser la voluntad de unos pocos que pretenden dominar a los demás, sino la expresión de aquello que todos deberían anhelar porque coincide con el bien de todos.
 
Y ¿cómo se llega a esta voluntad general? Para ello está la democracia y anticipa lo que luego afirmarán todas las éticas procedimentales: la voluntad general surgirá de un pacto social que permita la participación de todos los ciudadanos en la elaboración de las leyes, sin exclusión de nadie. Una participación, por otra parte, en la que se sepa renunciar a las singularidades y buscar lo común, pues cada individuo tiene como tal una voluntad particular que no tiene por qué coincidir con la voluntad que debería tener como ciudadano. Para ello es fundamental que el pueblo reciba una correcta educación y además hay que vigilar que la comunicación entre las personas no sea manipulada.
 
La tensión entre individuo y sociedad siempre ha sido el tema de la ética.
 
El hombre sin duda es un animal social pero ¿es también la sociedad la que hace que salgan sus peores instintos? Sin sociedad no tendría sentido la palabra egoismo,  pero tampoco lo tendría la compasión, la solidaridad o la fraternidad.

La ética trata de responder a esa cuestión de cómo debemos comportarnos cuando vivimos en sociedad.
 
 
Jean-Jacques Rousseau (painted portrait) de Maurice Quentin de La Tour - Desconocido, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=24158

 

domingo, 18 de febrero de 2024

ÉTICA VIII: HUME

 


A lo largo de las anteriores entradas nos ha quedado la duda de si la tendencia original y "natural" al referirse a la condición humana es el egoísmo o la benevolencia. Muchos filósofos han optado por una u otra sin llegar a demostrar cuál es la verdadera.

 
Es de destacar, por ejemplo, a Bernard de Mandeville que en su libro "La fábula de las abejas" desarrolla la teoría de que el hombre siempre actúa con egoísmo y en busca de su interés particular, lo cual, a su juicio, no es negativo, ya que gracias a los vicios privados, como el afán de lucro, progresa la economía y ello redunda en beneficio de todos. Una tesis que se ha convertido en el principio fundacional de eso que hoy llamamos el neoliberalismo.
 
Otra duda que ha enfrentado a los filósofos es si la moral debe definirse en base a la razón o es algo que se siente.
 
Victoria Camps señala a Hume como uno de los defensores del pensamiento empirista es decir que la moral está basada en el sentimiento y al servicio de las pasiones.
 
"La razón es inerte, no influye en la conducta, sirve para descubrir la verdad o la falsedad, pero no mueve a actuar. La moral, en cambio, necesita las pasiones y produce o previene ciertas acciones".
 
A diferencia de Hobbes o Spinoza, afirma sobre el contrato social:
 
"Nunca el poder político se ha originado en un contrato, consentimiento o compromiso mutuo de todos los seres humanos. Quienes defienden el contrato social olvidan que el origen del poder político siempre ha sido la conquista, la usurpación o la sumisión involuntaria".
 
También afirma:
 
"Que no podamos aludir a la teoría del contrato como fundamentación del estado y del derecho no significa que no sea necesaria la justicia pues el sentimiento de simpatía por sí solo no evita las guerras ni los conflictos humanos que llevan a la dominación de unos por otros".
 
"Es necesaria a la justicia porque es un requisito para el bienestar de la humanidad y para la existencia de la sociedad. Todas las instituciones que dan soporte a la justicia son una necesidad social. Existen otras virtudes sociales más instintivas o "naturales" que nacen de las relaciones estrechas entre las personas, las relaciones filiales o de amistad, pero la virtud social de la justicia tiene un origen distinto porque su propósito es la felicidad no de los más allegados, sino de toda la sociedad y aún de toda la humanidad, el bien general". (...)
 
"Hace falta la justicia porque existe la sociedad y porque no hay suficientes recursos para proporcionar a todos lo necesario (aquí  hace referencia al concepto de que también señaló Locke de "propiedad"). En una sociedad de la abundancia no haría falta a la justicia porque no sería preciso repartir nada. Tampoco sería necesaria la justicia si los hombres fueran benevolentes y desinteresados con todo el mundo, pero el sentimiento de benevolencia y la imparcialidad no suele aplicarse por igual a todos los hombres. Así, la justicia tiene un fin que la benevolencia por sí sola no satisface. La justicia actúa en beneficio de la sociedad, la seguridad y el orden".

 

En una sociedad, lo justo y lo injusto es el resultado de las acciones del individuo dentro del marco social acordado para la convivencia: El que actúa de acuerdo a las leyes de justicia, es un hombre bueno y el que se deja vencer por el egoísmo y no las respeta, es un mal hombre. Ser bueno o malo es el resultado de la obediencia o no de las leyes sociales de justicia.


 

Grabado de David Hume de Simon Charles Miger after Charles-Nicolas Cochin II - Esta imagen fue donada a Wikimedia Commons por en el marco de un proyecto del Galería Nacional de Arte., CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=81929680

martes, 13 de febrero de 2024

ÉTICA VII: LOCKE

 


Contemporáneo de Spinoza es John Locke, uno de los padres fundadores del pensamiento liberal. Victoria Camps afirma que "el bagaje intelectual que respaldó la revoluciones americana y francesa, así como, posteriormente, la independencia de los países de América Latina, refleja la herencia del pensamiento de Locke".

 
Junto a Hobbes es uno de los teóricos de referencia de la teoría del contrato social. Locke se propone elaborar una teoría que legitime la autoridad política y al mismo tiempo establezca los límites de la misma.
 
La cuestión es quién debe detentar el poder. No puede ser a partir de herencias o privilegios sino de un pacto o contrato entre todos los hombres. No hay hombres superiores a otros que tengan exclusiva potestad de gobernar, todos los hombres son igualmente libres. Cualquier usurpación arbitraria del poder no consentida por los gobernados debe ser rechazada en nombre de la libertad e igualdad de los seres humanos. Ese es el único fundamento moral del poder político.

El derecho de propiedad como derecho natural por antonomasia es el eje en torno al que se mueve el pensamiento político liberal tal y como él lo planteó y así ha seguido entendiéndose a lo largo de los siglos hasta nuestros días.
 
Rousseau unos años más tarde consideró justo lo contrario, que la propiedad privada estaba en el origen de la desigualdades pero Locke era más optimista o más ingenuo:
Así cada hombre puede apropiarse de lo que pueda necesitar y usar pero solo de eso y siempre cuando queden cosas suficientes y de la misma calidad para el resto de la comunidad.

Pero el hecho de que los hombres pudieran acumular riquezas (en oro, plata y metales) y apropiarse de más de lo que se necesitan, significaba que el derecho de propiedad puede constituirse en una fuente de injusticias. De ahí que sea necesario una sociedad política que legisle y ordene lo que por ley natural es indiscutible.
 
Nadie puede ser eximido de las leyes pero para que esa obligación sea válida tiene que ser consentida por toda la comunidad.
 
A diferencia de Hobbes que recordemos, se basaba en el miedo, justifica la necesidad del Estado porque es el que se encarga mediante la ley de la protección de la vida, la libertad y la propiedad privada de cada ciudadano.
 
Si la justicia se define como el deber de "dar a cada uno lo suyo", debe haber una regulación política que se haga cargo de tal máxima y que ha de determinar también a quién nos referimos cuando decimos "lo suyo", o que le corresponde a cada uno.
 
Esto podría interpretarse como una primera aproximación al reconocimiento de los derechos sociales.
 
"Justicia es una palabra que está en boca de todo hombre pero con una significación muy determinada y difusa". De ahí que los significados no sean lo mismo para todos: Las ideas morales raramente tienen el mismo significado para dos hombres diferentes.
 
 
Locke se adelantó a su época, afirmó que "todos los hombres son igualmente libres" cuando aun existía la esclavitud.
 
Para que una comunidad funcione Locke señala la necesaria separación entre el poder legislativo del parlamento, el ejecutivo que podría ser del rey y el judicial. Para asegurarse de que la leyes se cumplan es necesario un poder judicial independiente.

 

 

Estatua de John Locke en el 6 Burlington Gardens, Londres.  Foto: Andreas Praefcke - Fotografía propia, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15582545

 

jueves, 8 de febrero de 2024

ÉTICA VI: SPINOZA

 


Victoria Camps, dedica el siguiente capítulo a Spinoza que publica una "Ética" que, en mi opinión, habla más de filosofía y teología que del bien y del mal. Dicha obra fue publicada póstumamente porque podía considerarse "demasiado atea" y fue prohibida en los Países Bajos. No en vano la filosofía y la ética en esta época aún estaba muy influenciada por los temas religiosos (al menos en el mundo occidental).
 
En su cuarta parte entra un poco más en estos temas de la moral y sigue un planteamiento similar al de Hobbes pues también afirma que el "Estado" es fundamental para definir esos conceptos de bien, mal y justicia pero a diferencia de Hobbes, considera que la sociedad se forma no por el miedo, sino por la esperanza porque "el temor no crearía una sociedad, sino soledad" como dijo Tácito a quien ha leído. 
 
Spinoza considera que una sociedad también colabora porque hay intereses comunes y el amor y la concordia también forman parte de las pasiones humanas.
 
 
Que el hombre se mueve por miedo no se puede negar pero hay muchas otras razones como la amistad, la compasión, la fraternidad, el amor... que mueven a las personas a respetarse y a colaborar.
 
 
Spinoza de anónimo - Museo Histórico Judío, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=121361386

 

sábado, 3 de febrero de 2024

ÉTICA V: Hobbes

 


El libro de Victoria Camps que me sirve de guía para estas entradas del blog, dedica el siguiente capítulo a "Hobbes: La ética del miedo".

Hobbes plantea que para que los hombres puedan vivir juntos sin caer en la anarquía y la guerra, es necesario un estado fuerte y autoritario.

Habrá que encontrar la manera de conciliar un interés común, que nadie percibe como común, con los intereses particulares de cada individuo. Un objetivo que jamás se ha conseguido confiando solo en la buena voluntad de los hombres. Si ha habido algún acuerdo sobre las normas que seguir y la forma de organizarse, éste ha estado motivado por el miedo.
 
"El origen de todas las sociedades grandes y estables ha consistido no en una mutua buena voluntad de unos hombres para con otros sino con el miedo mutuo de todos entre sí".
 
Lo que va a conseguir preservar el orden social es un estado poderoso y fuerte al que todos obedezcan porque consideran que es necesario hacerlo con vistas a su propia seguridad.
 
Existen unos universales de la moral, unos universales mínimos que, en su caso, se concretan en el derecho de toda persona a autodefenderse y defender lo que es suyo, y en la prohibición de hacer daño.
 
No en vano tradujo al inglés el libro de Tucídides "Historia de la Guerra del Peloponeso" donde Tucídides expone que el motivo de la guerra que enfrentó a Esparta con Atenas no fue otro que el miedo de los espartanos a que los atenienses se hicieran muy poderosos.
 
En su obra más conocida, Leviatán indica: 
En la naturaleza humana encontramos tres principales causas de disputa: la competición, la inseguridad y la gloria. Esas tres causas igualmente potentes en todos los individuos, desprovistas de control y de freno no pueden llevar a la paz, sino a la guerra. Para impedirlo no hay más remedio que construir un poder artificial, no inmediatamente natural, que ordene, gobierne y reduzca la libertad incontrolada y la libre satisfacción de los deseos individuales. A ese poder lo llamamos "estado".
Basta reflexionar sobre uno mismo y reparar en lo que solemos hacer a diario cuando abandonamos por unos días nuestra casa y, por temor a los ladrones, atrancamos las puertas y echamos el cerrojo. Sabemos por experiencia que existe una tendencia natural humana apropiarse de lo que uno desea, aunque no esté permitido ni le pertenezca, y el temor a perder lo que uno posee, se cierne como un peligro constante sobre todos nosotros. 
 
Un mero ejercicio de introspección y de análisis sobre lo que todos sentimos justifica la explicación de Hobbes de la necesidad del estado, una necesidad que deduce de los motivos más elementales y generales del comportamiento humano. Para contrarrestar esos motivos hacen falta leyes e instituciones que coarten la libertad y velen por la seguridad de las personas.
 
El razonamiento de Hobbes se basa en el egoísmo natural humano: cada uno lo quiere todo para sí, pero el miedo a morir obliga a aceptar la ley y el orden como la forma de vivir más racional.
 
La libertad consiste en poder hacer todo aquello que el estado ha dejado a la iniciativa del sujeto como comprar y vender, tener hijos, educarlos, etc.
 
Eso sí, plantea que el estado debe establecer normas racionales, no arbitrarias que se pueden resumir en la regla que estableció Confucio varios siglos antes: "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti".
 
Estamos en los inicios del capitalismo. Que esa sociedad exige, más que ninguna otra, una estructura legal coercitiva. Hay que asegurar la propiedad, la vida, la posibilidad de competir.


Es cierto que sin policía mucha gente no obedecería las leyes pero una ética basada solo en el temor a ser reprendido, aunque puede funcionar con muchas personas, no debería ser la base de una ética que pretenda convencer a todos. 

Aunque haya leyes y exista el miedo a ser condenado por no cumplirlas eso no implica que las leyes sean justas. Es necesario profundizar más pues la ética debe indagar más en la felicidad de todos y en proporcionar respuestas a lo que es justo o no.
 
Imagen: Hobbes. Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6370879

lunes, 29 de enero de 2024

ÉTICA IV: RENACIMIENTO

 


Con la llegada del Renacimiento, el humanismo alejará de nuevo la moral de la religión. Aunque esta época se recuperarán muchas ideas griegas, dentro del humanismo, habrá una gran diversidad.
Para los humanistas, la libertad no consiste solo en ser libre de injerencias externas sino especialmente en poder tomar parte activa en el gobierno.
Cabe destacar a Pico Della Mirandola que su "Discurso sobre la dignidad del hombre" ha pasado a la historia como el manifiesto por la dignidad humana y constituye una de las mejores declaraciones que se han hecho sobre el significado y el valor del individuo como ser libre para escoger una forma de vida: el hombre tiene libre albedrío y solo de él depende su modo de vida.
 
También es de destacar en esta época la "moral protestante". Con la Reforma Luterana, la moral queda apartada del magisterio de la Iglesia, dado que ningún ser humano tiene atribuciones ni autoridad suficiente para erigirse en intérprete de la voluntad divina, quedando la moral limitada a la vida terrenal. También es de destacar que con el calvinismo se acepta la usura, prohibida previamente por católicos y protestantes. Se acepta que el dinero produzca dinero, lo que abrirá la vía a la especulación sin freno y el impulso del capitalismo.
En interesante señalar que en aquellos países que lucharon por conservar a cualquier precio la tradición católica haciéndose impermeables a las ideas reformistas, no se produjo la independencia del sistema político con respecto a la doctrina y autoridad de la Iglesia y en ellos la moral siguió asociada a la religión, convirtiendo al catolicismo en una religión cerrada y opuesta por principio a los derechos y valores propiciados por la ideología liberal.

También pertenece a esta época el inventor de lo que ha venido en llamarse "realismo político" que es ni más ni menos que Maquiavelo al que se le atribuye la defensa de una política sin moral, la concepción de la política como voluntad de mantener el poder a cualquier precio, la tesis de que el fin justifica los medios, y de que lo único que cuenta a la hora de evaluar una acción política son los resultados.
Dice Maquiavelo: si los hombres no son buenos por naturaleza, sino que tienden a incumplir las leyes cuando son contrarias a su propio interés, si se dejan llevar por las pasiones y por la ambición, es útil acudir a la historia, porque en ella se ejemplifican la constantes de naturaleza humana y se hallan modos de aprovechar lo bueno que hay en ella y combatir, en cambio, sus perversiones. Un político debe proponerse, por encima de todo, mantener la cohesión y el orden.
Maquiavelo critica las deficiencias del liberalismo consistentes en la incapacidad del pensamiento liberal para propiciar una libertad dispuesta a la participación y cooperación ciudadanas. Así por ejemplo, Roma consiguió la estabilidad gracias a la alianza entre la aristocracia y el pueblo y a poner énfasis en la importancia y el valor de las virtudes cívicas.

Finalmente, también se escriben en esta época varias Utopías como las de Tomas Moro, Tommasso Campanella o Francis Bacon donde plantean sociedades perfectas y como el propio nombre dice, utópicas pero que servirán de referencia para muchas ideas futuras como el comunismo o la Royal Society.
 
 
El Renacimiento es la base del pensamiento occidental actual y por tanto también de la moral y ética contemporáneas en esta parte del mundo. Comunismo, capitalismo y libertad individual tienen su germen en estas ideas que a su vez se basaron en desarrollar más las ideas precedentes (que vimos en anteriores entradas).

 
Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci - Web Gallery of Art:   Imagen  Info about artwork, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=48852
 
 

miércoles, 24 de enero de 2024

ÉTICA III: CRISTIANISMO

 


Aunque el cristianismo es una religión y no una filosofía sobre la moral no cabe duda de que ha marcado unas pautas morales y éticas a los humanos durante muchos siglos y ha sido la base de la moral de muchos seres humanos al menos en el mundo occidental.
 
El cristianismo quiere resolver el problema que ya se plantearon insistentemente los griegos: cómo hacer que coincidan felicidad y virtud. La respuesta es que la felicidad no es de este mundo: Dios hará que los virtuosos sean felices en su reino.
 
Así San Agustín adoptará las cuatro virtudes platónicas: prudencia, justicia, fortaleza y templanza convenientemente cristianizadas. La prudencia es la regla que distingue el bien del mal; la justicia distribuye los bienes dando a cada uno lo que es suyo; la fortaleza ayuda a soportar las adversidades, y la templanza frena las concupiscencias o deseos desviados.
 
En el siglo XII la iglesia cristiana se ha convertido en una gran potencia que se ha expandido por Europa. La cultura y la educación ya estaban en manos de la iglesia y era habitual que los hombres de mayor capacidad intelectual tomaran las órdenes sagradas que les conferían una autoridad impagable para poder ser influyentes. Pedro Abelardo es el primer filósofo medieval que escribe una "ética" un texto breve y atractivo donde se desmarca de la moral naturalista suscrita por sus contemporáneos. Lo importante según Abelardo es la intención del sujeto no el acto en sí.
 
El siglo XIII es el de la fundación de las principales universidades. La teología quiere ser una ciencia tan enseñable y digna como cualquier otro conocimiento. Tomás de Aquino emprende la tarea de asimilar la filosofía aristotélica a la teología cristiana.
 
Más tarde Guillermo de Ockham con una mentalidad que al igual que la de Abelardo se adelanta a la modernidad, sostiene que tanto el poder de los príncipes como el del pontífice están sometidos al derecho. También distingue entre unos "derechos irrenunciables" como el derecho a conservar la vida y otros "derechos renunciables" como el derecho a la propiedad privada.


A lo largo de la historia e incluso hoy en día, las religiones marcan los comportamientos éticos de las personas. Como creencia que son a veces han llevado a realizar actos que podrían parecer poco justos desde un punto de vista externo a esas creencias. También en muchos casos han servido para poner un poco de cordura en sociedades en caos. 
 
En nuestro mundo globalizado podemos aprender mucho de lo que cada religión considera que es "bueno" y creo que solo tenemos que rechazar aquellos "mandamientos" o "normas" que atacan los derechos humanos de otras personas solo por no ser creyente o no pertenecer a ese grupo religioso.


Imagen: Guillermo de Ockhan. De self-created (Moscarlop) - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5523066

viernes, 19 de enero de 2024

ÉTICA II: EPICURO



 
Quiero acabar este resumen de la ética en Grecia mencionando a Epicuro. En el siglo IV antes de Cristo la democracia ateniense se está desmoronando. La democracia está cediendo ante el surgimiento de estados de dimensiones mayores en los cuales se establecerá cierta distancia entre gobernante y el gobernado que no tiene nada que ver con la comunidad de intereses.
 
La felicidad pasa a ser un asunto privado. Yo no se piensa en las virtudes propicias para una vida justa en común. Asoma un individualismo que se convertirá en la señal característica del pensamiento occidental hasta hoy.


Según Epicuro hay que ser justo, porque el justo goza de tranquilidad de ánimo, mientras que el injusto vive lleno de turbación.
 
Define lo que luego será el contrato social: "lo justo según la naturaleza es un acuerdo de lo conveniente para no hacerse daño unos a otros ni sufrirlo". Entre los animales no hay justicia porque ellos no pueden hacer pactos. También defiende la amistad como la base para las relaciones humanas.
 
Además las leyes se justifican porque son útiles a la comunidad que las acepta y cuando se demuestran inútiles deben cambiarse porque ya no son convenientes.
 
Es curioso como hace más de 2000 años los hombres tenían las mismas inquietudes que tenemos hoy.
 
Tras las guerras del Peloponeso Grecia quedó tan debilitada que fue ocupada por el Macedonio Filipo y tras la muerte de su hijo Alejandro Magno entró en un periodo de enfrentamientos internos hasta ser ocupada por los romanos. Durante este periodo Grecia influyó mucho en el imperio romano y resurgió culturalmente pero tras la caída del imperio se tardarían siglos en recuperar todos estos pensamientos.
 
 
Imagen: Epicuro. De Museo Metropolitano de Arte - https://www.metmuseum.org/art/collection/search/248475, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=78979909

lunes, 15 de enero de 2024

ÉTICA I: CLASICOS GRIEGOS


 

Como indiqué en mi entrada anterior voy a intentar echar una mirada sobre la evolución de la ética en el mundo occidental.

Los textos más antiguos de la cultura occidental son los clásicos griegos. Ya entonces se empezaba a discernir entre lo que era un buen o un mal comportamiento.

Allí los sofistas dirán que la ética es la reflexión sobre lo bueno, sobre la mejor manera de vivir, lo que hoy llamamos “excelencia” y ellos llamaban “virtud”. Ya plantearon en aquella época varias dudas sobre la ética y las leyes morales: 

¿Son naturales o convencionales (esto es, por conveniencia o interés)? 

¿Son innatas o se deben enseñar? 

Y si se deben enseñar, ¿cuál es la clave de lo que se debe enseñar?


También pudieron constatar el poder que tiene el lenguaje que hace que sea posible justificar cualquier opinión o punto de vista. "Cualquier tesis puede defenderse si el argumento es hábil". Según Platón "la elocuencia, el dominio del lenguaje y de la capacidad de persuadir, o directamente de manipular al otro, no es más que un instrumento que se puede utilizar para bien o para mal, puede ponerse a servicio de unos objetivos que pueden ser justos o injustos". La oratoria no es justa ni injusta, para que sea justa es preciso que el orador también lo sea y no busque su interés particular, sino el de todos.


Platón al comienzo de la República, intentará explicar lo que es la justicia y terminará todo el diálogo sin éxito, con meras aproximaciones a la definición buscada. En Critón pone en boca de Sócrates estas palabras: "vivir como ciudadano es obedecer las leyes o utilizar la persuasión para que cambien si las consideramos equivocadas".

Más tarde, Aristóteles dirá: “un hombre bueno es el que ha aprendido a vivir con otros hombres”. Según él, la teoría de las virtudes como núcleo de la ética remite directamente a la educación pues "es a través de la educación como se adquieren los hábitos y las costumbres más convenientes para la vida en sociedad". Famosa es su frase donde define la virtud: "es el justo medio entre 2 extremos puramente viciosos".

"El hombre debe desear lo que es conveniente para uno mismo y también para el conjunto de la sociedad. Ser prudente implica deliberar, ponderar, contrastar opiniones ya que no hay ciencia del término medio. Se puede afirmar incluso que la amistad puede ser más necesaria que la justicia, ya que cuando los hombres son amigos, ninguna necesidad hay de Justicia".


Muy interesante es la distinción que hace Aristóteles entre dos tipos de Justicia: la justicia distributiva que reparte los bienes entre los ciudadanos y la justicia correctiva que corrige el daño infligido. Ambas se rigen por el criterio de la proporcionalidad que consiste en dar a cada uno lo que le corresponde o lo que merece y en reparar las injusticias derivadas de comportamientos perjudiciales como el fraude o el robo. También introduce un nuevo concepto, la equidad, que consiste en una especie de “excepción” a la justicia. En realidad, lo justo y lo equitativo son lo mismo pero lo equitativo es mejor, aunque es difícil aceptarlo porque lo que equitativo consiste en “una corrección de la justicia legal”. Es necesario incluir esa corrección porque el problema de la ley es que es universal, se legisla para todos, cuando los casos particulares en ocasiones exigen ser vistos como casos excepcionales que reclaman una suspensión de la ley o una interpretación distinta de la habitual. En tales casos, la excepción es más justa que la aplicación estricta y rigurosa de la letra de la ley. No es que la legislación esté mal, es que la realidad es compleja y no se ajusta a la uniformidad que la legislación supone. “Por eso lo equitativo es justo y mejor que cierta clase de Justicia, no que la justicia absoluta, pero sí mejor que el error que surge de su carácter absoluto”.


Para Aristóteles no es el qué sino el cómo alcanzarlo lo que debe preocuparnos. No deliberamos sobre los fines sino sobre los medios.

Así puedo concluir:


Podemos decir que los objetivos de la agenda 2030 son buenos, de eso no cabe duda, pero debemos preocuparnos de cómo vamos a alcanzar esos objetivos. Ahí es donde podemos cometer el error.

La moral es difícil de enseñar incluso se afirma que solo podemos ayudar a descubrirla por uno mismo. En cada sociedad los valores morales pueden ser diferentes. Seguimos en el proceso de definir qué es ser "bueno".

Es importante educar en la justicia incluso con el ejemplo. Si no lo hacemos corremos el riesgo de que el egoísmo haga que triunfe la injusticia.


Es labor del político elaborar leyes que poco a poco hagan una sociedad más justa.

 

Platón:De Desconocido - Marie-Lan Nguyen (2006), Dominio público, 
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1307144

Aristóteles:De Según Lisipo - Jastrow (2006), Dominio público, 
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1359807